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24 Mar 2021
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Recomiendan introducir el huevo cocido en la alimentación complementaria de los bebés para evitar alergias

La Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI por sus siglas en inglés) actualiza las recomendaciones para prevenir la alergia alimentaria en bebés y niños de hasta cinco años

Recomiendan la introducción del huevo cocido y del cacahuete en la alimentación complementaria entre los cuatro y los seis meses de edad para prevenir la alergia alimentaria en bebés y niños pequeños de hasta cinco años, con riesgo general de alergia a alimentos, así como aquellos de mayor riesgo. Son las últimas directrices incluidas en la Guía para prevenir la alergia alimentaria en bebés y niños elaborada por la EAACI, que pretende además transmitir el mensaje de que tanto las madres como los bebés deben seguir una dieta equilibrada y saludable, acorde con su entorno familiar y comunitario, priorizando siempre la lactancia materna, y no intentar prevenir la alergia alimentaria evitando ciertos alimentos o tomando suplementos. Así mismo, la guía recoge la sugerencia de evitar la suplementación con leche de fórmula en la primera semana de vida con el objetivo de prevenir la alergia a proteínas de leche de vaca.

Las reacciones alérgicas a alimentos como el huevo de gallina, la leche de vaca o el cacahuete pueden afectar a salud de las personas que lo sufren y a su calidad de vida, así como comportar importantes costes sanitarios. En países de ingresos altos, la prevalencia es alta, afectando a una de cada diez personas, siendo aún mayor en lactantes y niños pequeños. Por eso mismo, los investigadores no dejan de analizar las distintas repercusiones que tiene la alimentación en el embarazo y la lactancia de la madre, así como la alimentación en los primeros años de vida, para conseguir prevenir el desarrollo de alergia alimentaria en la población infantil.

Los autores de la nueva guía sugieren no restringir el consumo de potenciales alérgenos alimentarios tanto en el embarazo como en la lactancia ya que tiene pocos o ningunos efectos sobre la alergia alimentaria durante la primera infancia. De hecho, el daño asociado por evitar ciertos alimentos puede ser mayor que cualquier reacción potencial de alergia alimentaria.

Prevención de la alergia al huevo

En cuanto a los primeros alimentos del bebé, la EAACI recomienda como nueva medida (actualizando las últimas de 2014), la introducción de huevos de gallina bien cocidos, pero no huevos crudos o pasteurizados, como parte de la alimentación complementaria del bebé para prevenir la alergia al huevo. Así, los profesionales sanitarios podrían recomendar a las familias el introducir aproximadamente la mitad de un huevo bien cocido dos veces por semana desde los cuatro a los seis meses de edad. Siempre teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud recomienda la leche materna exclusiva hasta los seis meses de edad porque satisface todas las necesidades nutricionales del bebé.

De hecho, otra de las recomendaciones de la EAACI tiene que ver con la suplementación con leche de fórmula en la primera semana de vida. Los autores son claros, es preferible evitar estos suplementos ya que, tal y como advierte la OMS, puede asociarse con una reducción en la lactancia materna, además de que la lactancia materna es suficiente para alimentar a bebés sanos nacidos a término.

En cuanto al cacahuete, las recomendaciones para aquellos países en los que hay una alta prevalencia de alergia a esta legumbre, se recomienda introducirlo en su forma apropiada para la edad junto con la lactancia materna, en torno a los cuatro o seis meses de vida para prevenirla. Para los países con baja prevalencia se recomienda introducirlos en la dieta infantil de acuerdo con los hábitos alimentarios y las recomendaciones locales, siempre teniendo en cuenta que hay que evitar introducirlo como sólido en los primeros años de vida para evitar cualquier riesgo de asfixia o inhalación.

Prevención de alergia alimentaria con suplementos

Los autores de la guía también subrayan que no existen evidencias científicas de que las fórmulas hidrolizadas reduzcan el riesgo de alergia alimentaria. Así mismo, recomienda no introducir fórmulas de proteína de soja en los primeros seis meses para prevenir la alergia a la leche de vaca en bebés y niños pequeños, ya que puede haber más riesgos potenciales que beneficios.

En cuanto a la suplementación de vitaminas, prebióticos y probióticos de la madre por déficits de vitaminas, minerales u omega-3, la guía señala que pueden incluirlo como complemento a su dieta por razones de salud, pero en ningún caso con el propósito de prevenir la alergia alimentaria en bebés.