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10 Mar 2021
mascarillas-FFP2

Los niños con alergia al polen deberían usar mascarillas FFP2

Las mascarillas homologadas FFP2 filtran las partículas suspendidas en el aire de manera más eficaz que las quirúrgicas.

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica  (SEICAP) recomienda el uso de mascarillas homologadas FFP2 para los niños alérgicos al polen al ser más eficaces que las quirúrgicas pues filtran hasta el 95% de partículas y se ajustan mejor a la cara. Por su parte, las quirúrgicas aunque también filtran partículas, quedan menos ajustadas y dejan más huecos por los que podría  pasar el polen. De cara a esta primavera, la SEICAP prevé una polinización más intensa debido a las lluvias, el frío y las nevadas del invierno, por lo que recomienda sobre todo tomar precauciones y saber identificar los síntomas de una rinitis alérgica para diferenciarlos de la COVID-19.

El uso de las mascarillas higiénicas y quirúrgicas se ha generalizado durante la pandemia sobre todo en niños. Sin embargo, no tanto las FFP2, más recomendables. A diferencia de años previos, desde el Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de SEICAP se aconseja evitar el uso de mascarillas dotadas de válvula espiratoria ya que son una ventana para la diseminación de virus, a pesar de ser más cómodas para el niño.

Otro aspecto a tener en cuenta por los niños con rinitis alérgica y sus familias durante la pandemia es saber identificar los síntomas y distinguirlos de infecciones respiratorias como la originada por el virus SARS-CoV-2. Algunos síntomas pueden coincidir. Sin embargo, la presencia de tos, fiebre y pérdida de olfato, son signos prominentes de COVID-19, mientras que la congestión nasal, el prurito y la conjuntivitis son propios de una rinitis alérgica. Por otro lado, deben extremarse las  medidas higiénicas a la hora de toser o estornudar con el fin de evitar el contagio por aerosoles, ya que podrían ser asintomáticos.

Como en todo lo referido a la alergia infantil, el niño con alergia al polen debe disponer de un plan de actuación establecido por su pediatra alergólogo. Incluirá el tratamiento preventivo, que se ha de tomar a diario, y los tratamientos de rescate que se utilizan en caso de la aparición de síntomas. Desde SEICAP se recuerda que es fundamental cumplir con el tratamiento, ya que una alergia al polen no controlada puede incrementar el riesgo de diseminación viral. También desde SEICAP se recuerda que los niños con alergia al polen no son grupo de riesgo frente al COVID-19 y que no existe contraindicación para el uso de corticosteroides intranasales.

Contaminación y polen

La polinización durante la próxima primavera se prevé más intensa que la anterior, según los expertos. En los días de viento, secos y soleados aumenta el polen ambiental, a lo que contribuye la mayor contaminación del aire, cuyas partículas aglutinan polen en suspensión. Por el contrario, la concentración polínica disminuye durante los días húmedos o de lluvia

Por otro lado, hay que añadir los problemas derivados de la contaminación que también influyen en la polinización de las plantas. Desde hace años se observa un ascenso de temperaturas en todo el planeta lo que hace que los periodos de polinización comiencen  antes y sean además más prolongados e intensos. También algunas especies vegetales están aumentando año tras año su hábitat, extendiéndose de forma progresiva por zonas en las que no estaban presentes previamente, como la ambrosía.

Las fuentes contaminantes que mayor impacto causan y pueden provocar daños inflamatorios y promover síntomas respiratorios son las actividades industriales y el tráfico urbano. Las sustancias contaminantes toman contacto con los pólenes, aglutinándolos o fraccionándolos en partículas más pequeñas y de fácil dispersión, aumentando así el riesgo de sensibilización alérgica. Así lo concluye un reciente estudio publicado en Pediatric Allergy and Immunology.

En este contexto, puede que pese a la mayor polinización las primaveras 2020 y 2021 sean más benignas para los alérgicos al polen, debido, por un lado, al uso de mascarillas autofiltrantes y, por otro, a la reducción de la actividad humana contaminante (vuelos comerciales, tráfico rodado, industrias).

Se pueden consultar otras medidas para la evitación de pólenes aquí.