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18 Feb 2021
Alergia-polen

Llegan las primeras alergias del año

Los días soleados y con temperaturas más altas durante las últimas semanas del invierno favorecen la liberación de pólenes de muchas plantas, lo que incrementa las reacciones alérgicas al polen en niños.

Aunque la época del año más característica para sufrir la temida alergia al polen o también llamada ‘fiebre del heno’ es en primavera, cada vez las fases de polinización de las plantas se alargan más por el cambio climático o determinadas plantas siguen un calendario de polinización distinto. Es por eso, que ya en los primeros meses del año, sobre todo en los días más soleados, secos y menos fríos, y en mayor medida, por las mañanas, pueden aparecer los primeros síntomas de alergia que conviene conocer para distinguirlos del resfriado común.

Un reciente estudio publicado en Proceedings of The National Academy os Sciences of The United States of America concluye que en las últimas tres décadas el cambio climático ha exacerbado las temporadas de polen, con un alargamiento de las mismas y un aumento de las concentraciones de polen, con los consiguientes efectos negativos para la salud respiratoria. Por todo esto, desde SEICAP siempre se insiste en la importancia de prestar atención a los calendarios de polinización y los mapas de concentración de pólenes para estar informado sobre las localizaciones y épocas del año en las que habrá una mayor intensidad y, por eso, un mayor riesgo de sufrir reacciones alérgicas.

Hay plantas que han extendido tanto su período de polinización que pueden generar alergia durante casi todo el año y en cualquier localidad geográfica. Es el caso de las gramíneas, que tienen una gran diversidad morfológica y fisiológica y que constituyen una fuente importante de alimentación, pues de ellas proceden los cereales y sus derivados, y el alimento del ganado. Las gramíneas están repartidas a lo largo de todo el continente europeo y extiende su polinización durante casi todos los meses del año tanto en la zona norte, como centro y mediterránea de España. Otras plantas destacadas que pueden causar alergia en esta época del año son el ciprés, el plátano de sombra, la salsola, alternaria o las cupresáceas, entre las que destacan las arizónicas, presentes en jardines, parques, piscinas, etc.

Además, las lluvias también interfieren en la polinización, pues la cantidad de agua que haya caído durante el otoño y el invierno influirá en la cantidad de polen que genera la planta o árbol. Así, cuanto mayor sea la cantidad de agua subterránea acumulada mayor será el desarrollo y la producción de polen de los mismos. Esto permite pronosticar si durante la primavera habrá o no mayor polen ambiental y, por tanto, mayor riesgo de síntomas para los alérgicos al polen.

¿Cómo causa alergia el polen?

El sistema inmunológico genera una respuesta exagerada (alergia) frente a los pólenes causando lo que se llama polinosis, es decir, una inflamación de la mucosa rinoconjuntival y/o bronquial. Esto deriva en la manifestación de síntomas agudos de conjuntivitis y rinitis en los períodos más intensos de polinización si hay una exposición mantenida al polen. Además, los niños que sufren estos síntomas suelen tener los bronquios  más sensibles a otros estímulos como infecciones respiratorias, otros alérgenos, ejercicio, aire frío, tabaco, contaminación, etc.

Aquellos pólenes que son de menor peso y tamaño son denominados aeronavegantes y son los que mayor capacidad alergénica tienen, ya que son muy numerosos y son transportados por el viento a kilómetros de distancia.

¿Cómo distinguir los síntomas de alergia al polen de un resfriado?

En esta época del año también son comunes los resfriados al existir un mayor riesgo de contagio por los cambios bruscos de temperatura. Por ello, conviene conocer cuáles son los síntomas característicos para poder diferenciarlos de las primeras reacciones alérgicas al polen del año.

Los síntomas más característicos de una alergia al polen son el picor de ojos y de nariz, el lagrimeo, los estornudos y mucosidad líquida. La duración de los mismos es prolongada y la intensidad variable, coincidiendo la reducción de la misma con los días más fríos y húmedos.

Por su parte, el catarro o resfriado común tiene síntomas muy parecidos con congestión nasal, pero se puede acompañar de fiebre o dolor de garganta. Es un proceso de duración corta que no suele prolongarse más de una semana.

Para la evitación de los pólenes y prevenir reacciones alérgicas se recomienda seguir las Instrucciones publicadas en la web de SEICAP.