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10 Feb 2021
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La educación sanitaria, clave en el control del asma infantil

Los grupos de trabajo de asma de seis sociedades científicas pediátricas (SEICAP, SENP, SEPEAP, AEPAP, SEUP y AEEP) han elaborado un nuevo consenso de asma en niños y adolescentes y se han agrupado bajo el acrónimo “regAp” (red española de grupos de trabajo sobre Asma en pediatría)

El grupo regAp ha elaborado un nuevo documento de consenso de asma en pediatría, titulado ‘Asma en Pediatría. Consenso regAp’, que ha recibido el aval de la Asociación Española de Pediatría y que permite actualizar el realizado por cinco sociedades en 2007. En palabras de su coordinador, el doctor Luis Moral, responsable del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de la SEICAP, el objetivo es fijar unos criterios diagnósticos y terapéuticos que a menudo resultan controvertidos. De esta forma se ofrece a los profesionales sanitarios encargados del cuidado de los niños y adolescentes con asma una guía de práctica clínica actualizada, orientada a mejorar la atención a los niños asmáticos y su calidad de vida.

Uno de los capítulos destacados de este nuevo consenso es el de la educación sanitaria en la que juegan un papel muy destacado tanto los propios niños y adolescentes como sus familias. Según el citado documento, se ha demostrado que aquellos pacientes que tienen un buen conocimiento de su enfermedad, así como de la técnica de inhalación y el autocuidado, y siguen un correcto cumplimiento del tratamiento, tienen menos crisis y una mejor calidad de vida. Por ello es importante, que los profesionales sanitarios se impliquen en esta labor educativa.

Así, según los autores del consenso, el profesional sanitario deberá hacer un diagnóstico educativo, priorizar las necesidades educativas y pactar unos objetivos concretos a conseguir con los pacientes y las familias. La clave es la participación activa del paciente para controlar su asma. Para ello se utilizarán recursos adaptados a cada caso particular, bien para realizar de forma correcta las técnicas de inhalación, o bien para entender su enfermedad y poder identificar signos de alerta ante una crisis y cómo actuar ante la misma.

En este sentido, el profesional sanitario proporcionará al paciente un plan de acción personalizado con información detallada por escrito que incluya el  tratamiento de mantenimiento, los signos de alerta y las pautas de tratamiento de la crisis. Esto último es importante ya que la principal causa que provoca un mal control del asma es el incumplimiento del tratamiento o su administración incorrecta, por lo que son muy comunes los errores en el uso de inhaladores. De ahí que sea fundamental que las familias y los niños y adolescentes adquieran habilidades en las técnicas de inhalación y asegurarse de que el menor es capaz de realizarlas de forma correcta, para lo que será preciso revisarlas de forma periódica y comprobar su eficacia.

En este sentido, SEICAP ofrece en su web dos documentos de instrucciones para la administración de medicación en niños con asma:

Prevención de crisis de asma

Otro aspecto clave en la educación sanitaria en asma es el de la prevención de crisis para lo que es preciso entrenar al paciente en la evitación de desencadenantes de asma tanto los inespecíficos, como puede ser el tabaquismo activo y pasivo, la contaminación o el aire frío y seco, así como las infecciones víricas, como los específicos, es decir, los alérgenos causantes de síntomas de asma. Para ello, será preciso realizar un estudio alergológico.

Hay que tener en cuenta que la evitación de alergenos, no solo evita el desencadenamiento de síntomas agudos sino que puede ayudar a disminuir la inflamación continua de los bronquios en niños con asma.

Asma y COVID

La guía elaborada por estas seis sociedades científicas pediátricas dedica también un apartado especial al COVID-19 y la pandemia. Con la información disponible hasta la actualidad se sabe que los niños y los adolescentes suelen pasar la infección por SARS-CoV-2 de una manera asintomática o con síntomas leves, aunque también pueden producirse casos graves. Además, el asma no parece comportarse como un factor de riesgo para el covid-19, incluso en pacientes adultos. La guía incluye las siguientes recomendaciones para la atención y el tratamiento en pacientes pediátricos durante la pandemia:

Seguir las recomendaciones que en cada momento se establezcan para disminuir el riesgo de contagio y la propagación de la infección en la población general.

• Mantener la supervisión de los pacientes con asma, fomentando el empleo de sistemas de teleasistencia para evitar, dentro de lo posible, la atención presencial, adaptándose a la situación de la pandemia y a las circunstancias locales.

• Limitar las pruebas de función pulmonar a los casos imprescindibles y realizarlas en condiciones adecuadas para la seguridad de los pacientes y los profesionales.

• Continuar e incentivar el tratamiento de mantenimiento del asma para prevenir las agudizaciones o la pérdida del control

• Mantener los tratamientos establecidos, incluyendo la inmunoterapia y el tratamiento con fármacos biológicos, pese a que algunos de ellos puedan precisar su administración en centros sanitarios.

• Recomendar la vacunación antigripal de los niños asmáticos, especialmente mientras la pandemia se encuentre activa.

• Extremar las medidas higiénicas y de evitación, especialmente frente a alérgenos domiciliarios y contaminantes, entre los que destaca el tabaco.