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22 Ene 2021
Vacuna COVID alergia

Alergia y vacunas COVID-19: posicionamiento de la EAACI

Tras la aplicación de las primeras vacunas frente a la COVID-19 se sucedieron una serie de reacciones alérgicas, ante las cuales distintas agencias reguladoras de la Unión Europea, Estados Unidos y Reino Unido acordaron su contraindicación solo cuando solo cuando hay alergia a uno de los componentes de la vacuna o si ha habido  una reacción grave con la primera dosis

La vacunación frente a la COVID-19 se puso en marcha a finales de 2020 siendo Reino Unido el primer país en empezar su administración y en el que tuvieron lugar las primeras reacciones anafilácticas en pacientes con antecedentes de reacciones alérgicas graves. A raíz de esto, la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI por sus siglas en inglés) ha elaborado un documento de posicionamiento en el que muestra su acuerdo con las recomendaciones señaladas por los distintos estamentos de diversos países y aclara que no existe contraindicación para administrar las vacunas actualmente aprobadas a pacientes alérgicos que no tienen antecedentes de reacción alérgica a cualquiera de los componentes de la vacuna. La alergia a medicamentos, alimentos, venenos de insectos o alérgenos inhalados (ácaros del polvo doméstico, polen, epitelios de animales, hongos) en general no es una contraindicación para ninguna vacuna, incluidas las del SARS-CoV2.

Así como sucede en la anafilaxia causada por medicamentos, esta también puede ocurrir después de la vacunación en ausencia de antecedentes de enfermedad alérgica, por ello la EAACI ha elaborado un protocolo para la detección y tratamiento de reacciones alérgicas graves, así como una lista de los medicamentos y equipos recomendados en los centros de vacunación. Además, han descrito en este documento los componentes de las vacunas aprobadas que pueden resultar potencialmente alergénicos e inmunogénicos, así como proponen un estudio para identificar el alérgeno responsable.   

La EAACI destaca que las vacunas deben administrarse en todo el mundo para alcanzar la llamada inmunidad colectiva que contribuya al fin de la pandemia. Sin embargo, advierte de que las reacciones aparecidas en las primeras vacunaciones, pueden generar un miedo a una reacción de hipersensibilidad, en particular en aquellas personas con antecedentes de enfermedad alérgica, lo que puede conducir a poner en duda de forma injustificada la vacuna y comprometer su objetivo.  Por lo tanto, es importante estar bien informado y poner en conocimiento del personal sanitario todos aquellos aspectos del historial del paciente que deban ser tenidos en cuenta.

Algunos factores de riesgo que deben tenerse en cuenta a la hora de revisar el historial clínico del paciente que va a ser vacunado incluyen episodios anafilácticos graves previos, asma no controlada, mastocitosis y otros trastornos de los mastocitos. Estas personas necesitarán un período de observación y un seguimiento más  prolongados después de vacunarse.

Según indican desde la EAACI las reacciones alérgicas sistémicas a los componentes de las vacunas son raras, con un rango de entre 1 y 5 casos por cada millón. En el caso de la vacuna de Pfizer para la COVID-19 se han producido 11,1 casos de reacciones alérgicas. Hay que tener en cuenta que una anafilaxia puede ocurrirle a cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier momento sin que haya relación con la edad, el sexo, el estado atópico o reacciones previas no graves. Por ello, los centros destinados a la vacunación deben estar preparados para reconocer y tratar reacciones alérgicas graves, tratando con adrenalina de forma rápida los casos de anafilaxia y activando los servicios de emergencia.

Componentes alergénicos de las vacunas de COVID-19

Las agencias reguladoras, los centros de investigación nacionales e instituciones académicas están investigando en la patogenia de las reacciones de hipersensibilidad graves después de la inyección de vacunas COVID-19 basadas en ARNm (ARN mensajero) para determinar el componente culpable. Las dos primeras vacunas COVID-19 basadas en ARNm están empaquetadas en viales multidosis y deben diluirse antes de su uso. Si bien no hay adyuvantes adicionales o conservantes, los excipientes que estabilizan la vacuna activa incluyen varios lípidos, sales, azúcares y tampones. En la vacuna de la COVID-19 se emplean lípidos modificados PEG, estos son ampliamente utilizados en cosméticos, alimentos y medicamentos,  aunque son seguros se han comunicado casos de reacciones alérgicas mediadas por IgE a los mismos.

Además de la información aportada por este documento de la EAACI destacamos una serie de Consideraciones específicas para Niños y Adolescentes:

-Las vacunas que hasta ahora han sido aprobadas (Comirnaty® de Pfizer-BioNTech y Moderna COVID-19), no han sido testadas  en menores de 16 y 18 años respectivamente, dado que los pacientes pediátricos sanos no presentan complicaciones graves por COVID-19 con tanta frecuencia como sucede en los adultos, la población pediátrica no es un grupo prioritario de vacunación, quedando ésta condicionada a que se disponga de datos sobre su seguridad y eficacia una vez realizados estudios específicos en estas poblaciones.

-En ciertos  grupos de niños y adolescentes  se podría valorar la conveniencia de la vacunación  (pacientes oncológícos, inmunodeprimidos, trastornos neurológicos severos, discapacidades cognitivas, niños institucionalizados), en estos casos el  pediatra  evaluará e informará sobre el beneficio-riesgo de la vacunación.

- Las madres que están lactando a sus hijos pueden ser vacunadas por tratarse de vacunas de ARNm y no de  virus atenuados

Estas  recomendaciones pueden  variar  en función de la evidencia  obtenida según avance la campaña de  vacunación y las futuras investigaciones de las mismas en estas poblaciones.