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15 Nov 2021
¿Qué animales provocan alergia con más frecuencia?

¿Qué animales provocan alergia con más frecuencia?

Las mascotas son un miembro más de la familia y puede suponer un gran problema saber que producen alergia a un menor del hogar. Cuando se le diagnostica dicha reacción surgen muchas dudas sobre cómo actuar. La SEICAP resuelve las preguntas habituales que se formulan las familias sobre la alergia a las mascotas.

La alergia a alguna mascota es una reacción a las proteínas que se encuentran en las células de la piel, la saliva o la orina de un animal. Por lo general, la exposición a las escamas muertas de la piel (caspa) que pierde una mascota genera este tipo de alergia. En la mayoría de los casos se trata de alergias a perros y gatos, pero todos los animales con pelo, como conejos, hámsteres o caballos, pueden desencadenar reacciones. Incluso los animales de plumas, aunque es menos frecuente. La alergia a las mascotas rara vez es causada por aquellos que no tienen pelo, como los peces y los reptiles. 

La caspa es un problema particular por su pequeño tamaño y porque puede permanecer en el aire durante largos períodos con la más mínima circulación de aire. También se acumula fácilmente en los muebles tapizados y se adhiere a la ropa. Esto explica que un niño pueda desarrollar una reacción sin tener una mascota en casa. En estos casos resulta más complicado dar con el origen de la reacción y serán necesarias algunas pruebas cutáneas o analíticas de sangre, con las que se podrá identificar el animal concreto al que se tiene alergia.

 

Síntomas principales

Los signos más habituales de la alergia a animales en niños afectan a las vías respiratorias. Si su hijo sufre una reacción alérgica a una mascota, al estar en contacto con ella presentará alguno de estos síntomas: conjuntivitis, rinitis, tos o estornudos. En los niños asmáticos lo más probable es que estos síntomas sean más intensos y que se añadan otros, como dolor en el pecho, falta de aliento, dificultad para respirar y problemas para dormir. También puede ocasionar dermatitis debido al contacto con la saliva del animal o por el roce con el sudor de su piel.

Es importante recordar que, aparentemente, el menor puede que sea asintomático, o sean intermitentes o de poca intensidad sus síntomas, pero una exposición prolongada con el animal va causando una inflamación interna de los bronquios, piel y ojos que puede llegar a hacerse crónica.  

 

¿Qué hacer si hay un alérgico en casa?

Como en cualquier alergia lo más recomendable es no tener contacto con lo que produce las reacciones, pero si la mascota se ha convertido en uno más y no existe la posibilidad de evitar el contacto hay ciertas recomendaciones a tener en cuenta.

-Limitar el contacto: lo idóneo es mantener a la mascota alejada de la habitación del niño alérgico, ventilarla a menudo, procurar que le toque lo menos posible y lavarse las manos después de hacerlo. También es importante limpiar y aspirar a fondo el dormitorio para retirar las partículas que le estaban afectado, y hacer lo mismo con el resto de las estancias de la casa.

-Bañar a la mascota con frecuencia: los veterinarios aconsejan lavar a los animales de pelo largo, como perros y gatos, una vez al mes. Sin embargo, si tiene un niño alérgico el aseo debe ser semanal y es recomendable cepillarlo a menudo. Con estos dos cuidados se reduce la saliva que se adhiere al pelaje cuando la mascota se lame, ya que esta también puede causar una reacción.

-Utilizar purificadores de aire: el objetivo es eliminar las partículas alergénicas que se encuentran suspendidas en el ambiente para que el niño alérgico no las inhale y sus síntomas puedan mejorar notablemente. 

-Retirar las alfombras y los tapizados: se recomiendan los suelos de madera, cerámica o linóleo y no cubrirlos con alfombras. Lo ideal es sustituir los muebles y elementos del hogar que retienen la caspa, como las butacas tapizadas, cojines y peluches.

Tratamiento a seguir

Como el resto de las alergias, se debe usar un tratamiento de rescate cuando aparecen síntomas, un tratamiento preventivo según su gravedad y también en casos seleccionados se puede plantear el uso de inmunoterapia. Generalmente se suministran durante al menos tres años y pueden disminuir los síntomas de asma y alergia.

Es recomendable no tener ningún animal en casa distinto al que el niño ha desarrollado la reacción y aquellos niños que tengan cualquier otro tipo de alergia deben evitar el contacto con animales, ya que tiene mayor predisposición a desarrollarla si convive con uno y tiene contacto continuo con él.