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20 Sep 2021
apnea del sueño

¿Los niños con asma tienen más posibilidades de sufrir apnea del sueño?

Las alteraciones del sueño y el asma infantil tienen una clara asociación ya que los niños asmáticos suelen sufrir un empeoramiento de la función pulmonar durante el descanso

El asma infantil, que afecta a uno de cada 10 niños, es un importante factor de riesgo de los conocidos como trastornos respiratorios del sueño (TRS), entre los que se encuentra el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), también frecuente en la población infantil. El asma supone una inflamación crónica de los bronquios que se incrementa durante el descanso, lo que dificulta la la función respiratoria del menor y favorece la aparición de apneas o pausas frecuentes en la respiración, debido a los ronquidos. De hecho, según algunas estimaciones el SAOS es entre 3  y 5 veces más frecuente en niños con asma que en la población general, según un trabajo publicado en la revista de la Asociación Española de Pediatría.

La apnea del sueño se caracteriza por la presencia de pausas frecuentes en la respiración durante el sueño debido a un estrechamiento o cierre de las vías aéreas superiores. Esta alteración en la respiración afecta a la ventilación y altera los patrones normales de sueño. Los síntomas más comunes que pueden apreciarse en niños con apnea obstructiva se dividen en nocturnos y diurnos. Así destacan por la noche los ronquidos, despertares frecuentes, tos y atragantamientos y sudoración nocturna. Al tener un sueño agitado y no reparador, estos niños durante el día manifiestan un cansancio generalizado, irritabilidad, falta de concentración y atención, dolor de cabeza, aumento de peso y un comportamiento hiperactivo. Todo ello puede conducir a problemas en el aprendizaje y bajo rendimiento académico.

A su vez, está demostrado que los niños con asma tienen más problemas para conciliar el sueño, este es de mala calidad y sufren adormecimiento y cansancio diurno. Así, un 33 % tiene al menos un despertar, y el 13 %, tres o más en una noche. Esto se debe a que los síntomas típicos del asma, como la tos, los pitidos o sibilancias y la dificultad respiratoria se agudizan durante la noche y hacen que el niño se despierte con mayor frecuencia. En determinados casos se habla de asma nocturna porque la disminución de la función pulmonar durante la noche es mayor debida a un incremento de la inflamación de los bronquios y a una hiperreactividad bronquial, apareciendo tos y disnea que alteran el sueño. Así mismo, hay que tener en cuenta que el asma se asocia de forma frecuente a la rinitis alérgica y que esta es otro factor de riesgo de la apnea del sueño.

Por todo ello, es fundamental que el niño con asma cumpla con el tratamiento pautado por el pediatra alergólogo ya que permitirá tener controlada la enfermedad y, como consecuencia, mejorarán el sueño y la calidad de vida del menor.

Apnea del sueño como agravante del asma

La apnea del sueño es también frecuente en la edad infantil. Así, puede afectar a cerca del 2% de los niños y, de no ser diagnosticada puede tener consecuencias graves para su salud. Entre las complicaciones derivadas se encuentran la agudización del asma, debido a un descanso deficiente e interrumpido por las pausas en la respiración durante la noche. Además, durante el día también puede empeorar los síntomas del asma.

Por ello, es importante prestar atención cuando los problemas para dormir se vuelven más intensos y persistentes en los niños asmáticos, sobre todo si se observa que el pequeño está demasiado irritable e hiperactivo durante el día.

Además, se pueden seguir una serie de consejos para facilitar una buena calidad del sueño en los niños con asma: acondicionar el dormitorio, cumplir de forma estricta con el tratamiento pautado, mantener unas rutinas antes de acostarse, evitar la exposición a pantallas, hacer cenas ligeras y consultar con el pediatra alergólogo si el problema persiste.