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21 Abr 2020
Niño IDP

    Un estudio español demuestra una pobre calidad de vida en niños con IDP

    Desde el 22 se celebra la décima edición de la Semana Mundial de las IDP, que este año conmemora su décima edición y se extenderá durante 10 semanas hasta el 1 de julio

    Se estima que uno de cada 1200 recién nacidos vivos tiene inmunodeficiencias primarias (IDP), unas enfermedades causadas por defectos hereditarios o genéticos del sistema inmunológico que implican un funcionamiento inadecuado de las defensas del cuerpo frente a infecciones. Las IDP son identificadas, en su mayoría, durante la infancia, siendo en algunos casos leves y en otros muy graves. Lo cierto es que implican una pobre calidad de vida de en los niños que las sufren, tal y como demuestran Ridao-Manonellas et al. en un estudio publicado este mes en Journal of Clinical Immunology. Según este trabajo, la dimensión emocional y escolar es la más afectada en pacientes pediátricos con IDP. Por este motivo, la SEICAP aprovecha la celebración de la Semana Mundial de las IDP que se inicia el 22 de abril, para recordar la importancia de que las familias sigan de manera constante y adecuada una serie de cuidados con el objetivo de prevenir infecciones para que estos niños se mantengan saludables, sobre todo durante la actual pandemia de la enfermedad COVID-19 generada por el coronavirus SARS-CoV-2.

    La semana mundial de las IDP, que este año celebra su décima edición y se extenderá durante 10 semanas hasta el 1 de julio, tiene como objetivo concienciar sobre la importancia de garantizar que las personas con IDP tengan el mismo acceso a un diagnóstico temprano, así como un tratamiento y atención en todo el mundo, como cualquier otra persona. Las IDP son consideradas enfermedades raras de forma individual por lo que no se dedican tantos recursos a investigación y su diagnóstico es tardío.

    En la actualidad se conocen más de 300 inmunodeficiencias primarias. Como consecuencia de las mismas, lo niños que las sufren son más vulnerables al ataque de agentes infecciosos. Por ello las padecen de forma más frecuente que un niño sano, incluso con mayor gravedad, y por eso deben estar siempre alerta y extremar los cuidados con el objetivo de evitar el contagio.

    Inmunodeficiencias primarias y COVID-19

    La mayor predisposición de los niños con IDP a las infecciones les hace también más vulnerables a la enfermedad COVID-19 generada por el coronavirus SARS-CoV-2, aunque hasta la fecha existen pocos casos graves de esta en niños con IDP. Sin embargo, debido a la mala respuesta de su sistema inmune, es importante tomar una serie de precauciones.

    Estas medidas comprenden lavarse las manos de forma correcta y con frecuencia, procurar una buena limpieza de los alimentos y del hogar, evitar su exposición al humo, como el del tabaco, así como el compartir objetos. Además, debe evitarse el contacto con personas enfermas, sobre todo en caso de infección respiratoria aguda. La SEICAP ha elaborado unas recomendaciones específicas frente al coronavirus para personas con inmunodeficiencias.

    Por otro lado, se aconseja que si el niño con IDP presenta síntomas asociados a la COVID-19, se llame a su especialista de referencia, a su hospital o centro sanitario más próximo, o bien a los teléfonos habilitados por las Comunidades Autónomas durante la pandemia, donde deberán indicar que está afecto de una inmunodeficiencia para que se valore la situación.

    También es preciso tener en cuenta que la terapia de reemplazo de inmunoglobulina, que constituye el tratamiento habitual en muchos niños con IDP para protegerles contra las infecciones, no garantiza la inmunidad contra el nuevo coronavirus, causante de la actual pandemia.