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7 Feb 2020
Alergia a frutos secos

Un estudio demuestra que los niños con alergia a un fruto seco pueden comer otros de forma segura

Publicado en la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology

Un estudio realizado por el Servicio de Alergia y Neumología Pediátrica del Hospital La Fe de Valencia y publicado en la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology ha demostrado que los menores diagnosticados con alergia a un fruto seco pueden comer otros nueve frutos secos de forma segura y controlada por un especialista. Se trata de un trabajo multicéntrico, denominado ‘Pronuts’, en el que han participado también la Fundación NHS de Guy's and St Thomas Hospital de Londres y el Hospital Universitario de Ginebra.

El trabajo realizado demuestra también que el 60% de los menores con alergia a un fruto seco tiene o tendrá alergia a más de uno. Las alergias al cacahuete, frutos secos y sésamo afectan al 1,4% de menores en todo el mundo y su frecuencia va en aumento.

Además, ha permitido confirmar que la coexistencia de alergia a frutos secos difiere de una región geográfica a otra. Así, en Valencia las más frecuentes son a la nuez, la nuez pecana, la avellana y el cacahuete. Por su parte, en Londres son el cacahuete, la nuez, la avellana y el anacardo. Por último, en Ginebra las más habituales son el anacardo, el cacahuete, el pistacho y la avellana.

 

 

Dieta de evitación de frutos secos

Los resultados del estudio pueden suponer un avance para el tratamiento de las alergias a frutos secos en niños. A día de hoy, cuando un niño es diagnosticado de alergia a un fruto seco porque se ha demostrado que tiene síntomas ante uno determinado, el pediatra alergólogo elimina de su dieta todos los frutos secos, incluso los cacahuetes y las semillas de sésamo, por precaución hasta que se pueda demostrar que no tiene alergia a ningún otro.

Estas restricciones en la dieta, según señalan los autores, pueden reducir la calidad de vida de los niños e incluso de sus familias, ya que generan situaciones de ansiedad por lo que implica tener que eliminar estos alimentos de la dieta o por el control sobre lo que el menor come fuera de casa. Sin embargo, gracias a este estudio, se demuestra que, con un programa de introducción, bajo supervisión médica y con el máximo cuidado, es posible descubrir con precisión a qué fruto seco tiene alergia el pequeño y, por tanto, no tener que eliminar todos de su dieta.

Pruebas de provocación oral con frutos secos

El estudio comenzó en 2012 y se analizaron a 159 menores de entre 0 y 16 años con alergia diagnosticada a alguno de los siguientes frutos secos: almendra, anacardo, avellana, cacahuete, coquito de Brasil, nuez, nuez de Macadamia, nuez pecana, piñón, pistacho y sésamo. El análisis consistió en hacer pruebas de piel y análisis de sangre y, en función de estas, las pruebas de provocación oral a otros frutos secos, cacahuete y sésamo a un niño con alergia diagnosticada a un fruto seco. Todo se realizó bajo supervisión médica y, una vez tolerado el alimento en consulta, las familias fueron introduciendo de manera regular estos alimentos en la dieta de los niños. Por ello, los autores del trabajo advierten que en ningún caso las familias deben experimentar o intentar la introducción de alimentos en niños alérgicos por su cuenta, sino que es imprescindible la supervisión de un profesional sanitario especializado.

Alergia a los frutos secos en España

Los frutos secos son el cuarto alimento que con más frecuencia causa alergia alimentaria en niños españoles, por detrás del huevo, la leche y el pescado, por ese orden. Los que más producen alergia en España son el cacahuete o maní, la nuez y la avellana, pues son los que más se consumen.

Es una alergia que aparece de forma más habitual a partir de los 3 o 4 años pues coincide con el momento en que se empiezan a introducir estos alimentos en la dieta del niño. Antes de esa edad no suelen recomendarse enteros por el riesgo de atragantamiento. Por ello es cada vez más posible que en ocasiones anteriores el menor ya haya probado alguno de ellos, en forma de trazas presentes en otros productos alimenticios, o como ingrediente de alguna receta en polvo o triturado (galletas, cereales o incluso papillas). Durante esas primeras tomas del alimento es cuando se crea una sensibilización que provocará la aparición de síntomas cuando se vuelva a entrar en contacto con el mismo.

Los síntomas típicos que suelen aparecer antes de una hora tras la ingesta son las ronchas, hinchazón de los labios, vómitos, dolor abdominal o diarrea. También pueden aparecer dificultad respiratoria, hinchazón de lengua, sensación de opresión en la garganta, tos o sensación de mareo, en los casos más graves.

El tratamiento consiste en la evitación de los frutos secos y para ello es importante conocer bien sus nombres y leer bien los etiquetados. En caso de duda, lo mejor es evitar el producto.

Al contrario de lo que sucede con la alergia a las proteínas de la leche o al huevo, que desaparecen con los años de forma espontánea en un porcentaje muy elevado de niños, la alergia a los frutos secos suele ser persistente y continuar en la etapa adulta.