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17 Abr 2019
Alergia polen niños

Un 30% de los jóvenes españoles sufre alergia al polen

A partir de los 4 o 5 años aumenta la frecuencia de aparición de los síntomas

La primavera trae consigo una banda sonora de estornudos entre aquellos que sufren de alergia al polen de algunas de las plantas que durante esta estación realizan la polinización, como las gramíneas. A partir de los 4 o 5 años comienza a aumentar la frecuencia de las alergias al polen entre los niños, a los que afecta de una forma muy prevalente. Hasta un 30% de la población joven española sufre de este tipo de alergia, según explica en este vídeo el doctor Sergio Quevedo, facultativo especialista en Pediatría en el Hospital Severo Ochoa y miembro de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP).

Los síntomas de la alergia al polen son variados. Los más leves y frecuentes suelen ser picor de ojos, lagrimeo, goteo nasal y estornudos. En algunos casos estos pueden evolucionar a una patología más importante, como conjuntivitis, o síntomas de asma bronquial. No todos los pólenes producen alergia, ni todos los alérgicos tienen alergia a todos los tipos de polen. Por este motivo es muy importante identificar adecuadamente al polen de qué plantas se tiene alergia, cuál es su calendario polínico y su distribución geográfica, para valorar cuándo es más probable que aparezcan los síntomas y poder tratarlos de manera adecuada.

Entre las plantas que suelen dar alergia destacan árboles como el olivo, el ciprés y el plátano de sombra, arbustos como la Parietaria o el Plantago, y hierbas como las gramíneas. La mayoría de las plantas producen el polen en primavera pero también las hay que polinizan en verano, otoño e incluso invierno como las cupresáceas.

En cuanto a las diferencias geográficas, el polen del olivo y de los cereales produce más problemas de alergias en la meseta y el sur de España, pero menos en la cornisa cantábrica. En la región mediterránea son más frecuentes otros pólenes como el de la Parietaria. Las autoridades sanitarias publican páginas web con información detallada sobre los niveles de los pólenes alergénicos más comunes en su ámbito de gestión, así como predicciones de los niveles en los próximos días, cuya consulta puede ser de gran utilidad.

Importancia del diagnóstico y el tratamiento de la alergia al polen

Diagnosticar a tiempo la alergia al polen tiene mucha importancia porque, por un lado, nos va a permitir conocer qué pólenes nos van a producir síntomas y por tanto podremos tomar medidas para evitar la exposición a los mismos. Por otro lado, podremos iniciar un tratamiento de forma precoz que nos va a permitir controlar mejor los síntomas y evitar que la sintomatología progrese.

Ante la aparición de los síntomas y la sospecha de que se trata de una alergia al polen, el médico pediatra derivará al niño a la consulta de un alergólogo para que le sea realizada una prueba diagnóstica. Esta normalmente consiste en una prueba de reacción cutánea a los posibles alérgenos. El pediatra alergólogo hará el diagnóstico preciso del paciente e instaurará el tratamiento más adecuado para cada patología.

Tratamiento de la alergia al polen

El tratamiento de la alergia al polen tiene dos aspectos. Por un lado está el tratamiento sintomático, que nos permite controlar las molestias y que habría que iniciar en el momento que estas aparezcan. Para ello se utilizan antihistamínicos orales, los tópicos nasales y oculares y los corticoides inhalados en el caso de que haya sintomatología asmática.

Por otro lado están los tratamientos con vacunas hiposensibilizantes o inmunoterapia específica con alérgenos. Este tratamiento consiste en administrar al paciente un alérgeno o sustancia que le produce síntomas de alergia para que poco a poco vaya disminuyendo dicha sintomatología. Este tratamiento se puede prolongar durante varios años. Los beneficios de estas vacunas para la alergia son que, con el tiempo, los síntomas cada vez sean menores o que, en algunos casos, incluso lleguen a desaparecer.