Pruebas en piel

¿Para qué se usan?

Las pruebas en piel o cutáneas se usan para averiguar si el paciente tiene IgE específica frente a la sustancia o alérgeno probado; las personas sin alergia no tienen IgE frente a ese alérgeno. Si el paciente tiene IgE se dice que la prueba es positiva y que el paciente está sensibilizado. Si no da reacción, se dice que la prueba es negativa, que el paciente no tiene alergia a ese alérgeno.

¿En qué consisten?

Las pruebas en piel se realizan habitualmente en el brazo. Las más utilizadas se llaman “prick test”. Se pone una gota de líquido con el alérgeno sospechoso, y se punciona la piel a través de la gota con una lanceta cuya punta mide un milímetro. El alérgeno penetra en la piel, y si se tiene alergia, al cabo de unos 15-20 minutos se forma una pápula, un abultamiento de la piel con enrojecimiento. Para ser considerada alergia, la pápula ha de alcanzar un tamaño determinado, que habitualmente es de unos 3 milímetros de ancho.

¿Qué son el suero y la histamina?

Se ponen siempre dos pruebas de control o testigos. Estas pruebas son con suero salino y con histamina. La prueba del suero no tiene que dar reacción (prueba negativa), y la de histamina sí que tiene que dar una pápula (prueba positiva). Si no es así, las pruebas no son válidas.

Si el suero da reacción puede deberse a que el paciente tiene una piel excesivamente sensible (a esto se le llama dermografismo), frente a estímulos como el propio pinchazo, y si las sustancia probadas dan reacción no puede determinarse que realmente sea por alergia sino por esa sensibilidad. Este resultado se llama falso positivo.

La histamina da reacción en la piel de todas las personas, tengan o no alergia. Si la histamina no da reacción es que la piel no está respondiendo bien, y puede que tampoco responda frente a las sustancias que le causen alergia. Este resultado se llama falso negativo. Esto suele deberse principalmente a que el paciente esté tomando alguna medicación.

¿Los medicamentos influyen en las pruebas?

Algunos medicamentos pueden alterar las pruebas y hacer que no sean fiables. Los principales medicamentos que las alteran son los antihistamínicos que se usan para la alergia, catarros, picores, síntomas gripales, para el mareo, para dormir, etc. Hay que intentar evitarlos desde siete días antes. En otro documento de esta web se muestran medicamentos que alteran las pruebas.

Cuando vayan a hacerle pruebas, comentar al especialista todos los medicamentos que está tomando.

¿Son dolorosas las pruebas?

Estas pruebas pueden ser ligeramente dolorosas, a veces los niños lloran, pero suele ser más por miedo que por el propio dolor. Hay niños muy pequeños que no se quejan en absoluto.

Hace años se hacían las pruebas por intradermorreacción. Este sistema consistía en inyectar el alérgeno en la piel con jeringuillas, como se hace actualmente con la prueba de la tuberculina, y eran bastante más dolorosas. Hoy en día en según qué pruebas también se usa la intradermorreacción, aunque con menos frecuencia.

¿A qué edad pueden hacerse?

A cualquier edad, incluso en niños de un mes de edad. Hay una falsa creencia de que no pueden hacerse hasta los tres años o más. Esto no es cierto, se pueden hacer a cualquier edad, y se deben hacer cuando haya alguna sospecha justificada.

¿Cuántas pruebas se hacen?

El número de pruebas se decide individualmente para cada paciente según el motivo de consulta y las sospechas que se tengan. Pueden variar desde tres hasta varias docenas.

¿Qué sustancias se estudian en las pruebas?

Las pruebas no son “automáticas”, sino individuales. Es decir, no se hacen pruebas y automáticamente dan el resultado de todas las cosas a las que se tiene alergia. Se estudia cada alérgeno de forma individual. Pero se prueba una batería de los alérgenos habituales, y otros fuera de lo habitual si hay alguna sospecha concreta; esas sospechas concretas deben comunicárselas al especialista antes de realizar las pruebas. Si no las comunica, lo más probable es que no se le prueben.

Como ejemplo, después de hacerle pruebas no le pregunte al especialista si le ha salido alergia a la berenjena o al calabacín, porque no se lo habrán estudiado si previamente no ha comunicado sus sospechas.

¿Cómo se valoran las pruebas de piel?

Se valora el tamaño de la pápula, del abultamiento. Se valora tanto la anchura por sí misma como comparándola con la histamina. Se suele exigir una anchura mínima de tres milímetros. El tamaño varía desde apenas perceptible a 2 o 3 centímetros, con formas muy irregulares.

¿Las pruebas fuertes coinciden con síntomas intensos?

No siempre coinciden. Puede haber variaciones y desacuerdo entre los resultados de la piel y los síntomas, de manera que algunas personas con pruebas grandes tienen pocos síntomas o incluso ninguno y, viceversa, personas con pruebas poco importantes pueden padecer síntomas intensos y frecuentes.