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5 Dic 2018
Tratamiento preventivo del asma

Pautas para un correcto tratamiento preventivo del asma

La doctora Cristina Ortega, miembro del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), explica en el siguiente vídeo cómo debe ser el tratamiento preventivo del asma en niños asmáticos.

El asma es una enfermedad en la que los bronquios se inflaman y se estrechan, lo que dificulta el paso del aire durante la respiración. Los bronquios de un niño asmático sufren una inflamación crónica que hace que sus músculos reaccionen ante muchos estímulos. Por ello, es necesario mantener un tratamiento preventivo que permita disminuir la inflamación bronquial y que de esta forma sean menos reactivos, lo que evitará la aparición de crisis. Así lo explica en este vídeo la doctora Cristina Ortega, miembro del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), que advierte de que “es preferible tratar la hiperreactividad de los bronquios con corticoides inhalados, que no estar cada dos por tres con crisis de asma”.

Los corticoides por vía oral, de acción rápida, “solo deben utilizarse en casos de una crisis de asma aguda y bajo la supervisión del pediatra”, recuerda la doctora. Sirven para abrir de forma rápida la vía aérea en crisis graves, debido a diversas causas. Entre los factores de riesgo que pueden desencadenar una crisis se encuentran las infecciones respiratorias, las alergias a los pólenes, al polvo, a los epitelios de los animales y el tabaco. Por ello, advierte la doctora Ortega, “conviene evitar poner a los pequeños en situaciones de riesgo como estar cerca del perro o el gato, en el caso de niños con alergia a las mascotas, no fumar en presencia de ellos o procurar no limpiar con productos irritantes, en el caso de los niños con alergias respiratorias”.

Cuándo administrar el tratamiento preventivo

El asma puede tener distintas características en distintos pacientes, por lo que es preciso conocer qué es lo que provoca las crisis para anticiparse. Cuando, por ejemplo, el menor padece asma de esfuerzo “se le debe administrar el broncodilatador de corta acción -el salbutamol- con dos inhalaciones media hora antes del ejercicio programado”, señala la doctora Ortega. Del mismo modo, si tiene alergia, podría ser conveniente continuar con antihistamínicos para prevenir posibles crisis asmáticas inducidas por las alergias.

Los corticoides inhalados “apenas tienen efectos secundarios” y se pueden utilizar de forma prolongada para prevenir las crisis. Este medicamento “va directamente al órgano diana, el bronquio, para desinflamar la vía aérea. Con la inhalación conseguimos que llegue al órgano diana un porcentaje del fármaco que suele ser suficiente”, confirma la doctora.

Es preferible utilizar los corticoides inhalados durante meses para desinflamar la vía respiratoria, que esperar a sufrir un episodio severo de asma y administrar entonces los corticoides orales. Por tanto, el uso correcto del tratamiento preventivo es imprescindible para minimizar la hiperreactividad de los bronquios y evitar situaciones de riesgo para el niño.