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7 Abr 2020
Asma inhalador con cámara

Los niños con asma no deben interrumpir su tratamiento durante la pandemia de COVID-19

Sociedades científicas internacionales, como la GINA (Global Initiative for Asthma) o la Organización Mundial de la Alergia han elaborado unas recomendaciones para niños con alergia y asma

Los niños con asma deben seguir con su tratamiento de mantenimiento pautado por su pediatra alergólogo para el control de su enfermedad durante la fase de pandemia del COVID-19. Así lo recomiendan tanto la SEICAP, como diversas sociedades científicas internacionales, como la GINA (Global Initiative for Asthma) o la Organización Mundial de la Alergia (WAO por sus siglas en inglés). El tratamiento de mantenimiento o preventivo más frecuente en niños asmáticos es el uso de corticoides inhalados y antileucotrienos por vía oral. Si se suspende el uso de estos fármacos se puede contribuir a un empeoramiento del asma en el niño y puede tener graves consecuencias, ya que puede provocarle una crisis que necesite de atención hospitalaria e incluso ingreso.

Según señalan en la WAO, en la actualidad no hay evidencia de que los corticosteroides inhalados (nasales o bronquiales), antihistamínicos o medicamentos biológicos tengan algún efecto sobre el riesgo de contraer COVID-19. Por lo tanto, la máxima recomendación que deben seguir las familias que tengan niños con asma, o enfermedades alérgicas como la rinitis, es cumplir con el tratamiento indicado, en ningún caso suspenderla.

Tanto los niños como los adultos con asma se encuentran dentro de los grupos de riesgo de la enfermedad provocada por el nuevo coronavirus, conocida como COVID-19, debido a que tienen una mayor predisposición a las infecciones respiratorias, al tener los bronquios inflamados de forma crónica. Sin embargo, en la información publicada hasta la fecha se ha observado que su riesgo puede ser el mismo que el de las personas sin asma y sin alergia. Así, tal y como indica la WAO la mayoría de pacientes con asma no se han visto afectados de forma grave por esta enfermedad, sin existir referencias a los asmáticos entre la serie de pacientes ya conocidos. Lo mismo sucede, según señalan, con los pacientes con rinitis alérgica o dermatitis atópica.

Medidas de protección

La mejor manera de protegerse frente al nuevo coronavirus es evitar exponerse a él. Por lo cual, es fundamental que los niños con asma no estén en contacto con personas infectadas, que mantengan la distancia social y que practiquen una buena higiene de manos, con lavados frecuentes y adecuados con agua y jabón. Por otro lado, es importante que no se toquen la nariz, la boca o los ojos con las manos si no están limpias.

En concreto, tal y como aconsejan desde al WAO, para los niños con asma es importante usar de forma correcta el inhalador pautado por el pediatra alergólogo, así como evitar los factores desencadenantes del asma, como los alérgenos e irritantes, los contaminantes tanto de interior como de exterior, en el caso de que fuera imprescindible que salieran de casa, y en cualquiera de los casos, evitar siempre la exposición al humo del tabaco, sobre todo si son personas que están en cuarentena.

Es importante seguir los consejos del pediatra alergólogo para controlar el asma en cada caso individual, asegurarse de tener todos los medicamentos que el niño necesita para cumplir con el tratamiento, realizar ejercicios respiratorios y contactar con su servicio de alergia infantil si fuera necesario.

Además, conviene también prestar atención a las recomendaciones de SEICAP para niños con alergia y asma.

El asma, una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia

El asma afecta a uno de cada diez niños en la edad escolar lo que le sitúa como una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia. Es una enfermedad inflamatoria de los bronquios que cursa con síntomas repetidos debido a que estos se inflaman y se estrechan, dificultando la respiración. Estos pueden reaccionar ante muchos estímulos, como infecciones, alergenos, aire frío, contaminación, ejercicio, tabaco, etc.

Los síntomas, fundamentalmente tos, sibilancias y dificultad respiratoria, pueden ser desde leves hasta muy graves, incluso pudiendo llegar a causar la muerte. Hay niños que pueden seguir una vida normal y hay niños que sufren síntomas más intensos, los cuales necesitan reposo o incluso, si la dificultad respiratoria es alta, pueden precisar tratamiento hospitalario, con oxígeno, o llegar a necesitar intubación y respiración artificial. De ahí la importancia de saber reconocer los síntomas y seguir con el tratamiento de mantenimiento que permite el control de la enfermedad para evitar el agravamiento de los síntomas y las crisis.