Previous icon

Volver

21 May 2019
Urticaria_niños

Las alergias se pueden evitar con cuidados en la piel desde el nacimiento

La marcha atópica puede frenarse con la prevención primaria a través de los cuidados de la piel

El cuidado de la piel de los bebés desde el nacimiento puede ser determinante para evitar el desarrollo de dermatitis atópica y, por tanto, de otras futuras alergias en niños con riesgo. Es una de las conclusiones extraídas del Congreso de la SEICAP celebrado en Valencia.

En el 60% de los casos la dermatitis atópica se inicia durante el primer año de vida y en el 45%, durante los primeros 6 meses, mientras que antes de los 5 años aparece en el 85% de los niños. En aquellos menores en los que se inicia antes de los 2 años, el 20% tendrá manifestaciones persistentes de la enfermedad y un 17% adicional tendrá síntomas intermitentes a la edad de 7 años. En total, se estima que la dermatitis atópica afecta al 20% de los niños. Son datos presentados durante la mesa Skin care as primary prevention in allergy celebrada en el Congreso de SEICAP.

La dermatitis atópica, no solo condiciona de manera notable la calidad de vida de estos niños, sino que en muchos casos supone el primer paso para el desarrollo de otras enfermedades atópicas, lo que se conoce como marcha alérgica, como la rinoconjuntivitis alérgica, el asma o la alergia alimentaria. Por ello, desde SEICAP se insiste en la importancia de prevenir su aparición desde el nacimiento en niños con predisposición a sequedad de la dermis.

Estos cuidados de la piel en bebés comprenden la hidratación de la misma con el uso de cremas emolientes y humectantes para evitar la piel seca y la aparición de eccema. Los emolientes proporcionan un método seguro y eficaz para mejorar la barrera cutánea ya que aportan a la dermis una fuente de lípidos exógenos. Diversos estudios sugieren que su uso desde el nacimiento podría proteger frente al inicio de la inflamación de la piel en los recién nacidos con riesgo de atopía, al aumentar la hidratación y reducir la permeabilidad de la piel. De esta forma se previene la sequedad y el agrietamiento de la piel del bebé antes del desarrollo de dermatitis atópica e inhibe la penetración de agentes irritantes y alérgenos en la dermis. Por otro lado, la mejora de la función barrera se ha relacionado con una menor sensibilización alergénica.

Un documento de posicionamiento de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI, por sus siglas en inglés), que ha participado en el Congreso de SEICAP, apunta como responsables del incremento de la dermatitis atópica a las exposiciones ambientales y a la alteración en determinados hábitos de estilo de vida. Además, señala al efecto inmunorregulador de los ácidos grasos de la dieta, lo que puede influir en el desarrollo de respuestas inmunitarias inflamatorias.

La dermatitis atópica tiene un impacto significativo en la calidad de vida de los niños debido a los picores y eccemas, que pueden acabar causando trastornos del sueño o problemas en el colegio, así como sensación de vergüenza por las lesiones más visibles que pueden conducir a una baja autoestima, aislamiento social o incluso depresión.