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2 Ago 2018
Niño_urticaria solar

La urticaria solar afecta a un 2% de los niños que se exponen al sol

La urticaria infantil puede ver incrementado su riesgo durante los meses de verano debido a varios factores como puede ser el sol o los baños en aguas frías. 

Una de las más comunes de los meses estivales es la urticaria solar que, según datos de SEICAP, afecta al 2% de los niños que se exponen al sol.

La urticaria es una alteración de la piel que se caracteriza por la aparición de habones y/o ronchas diseminadas por el cuerpo principalmente, aunque pueden aparecer también en las extremidades y en la cara. Los habones son placas eritematosas elevadas, en relieve, que se producen en la piel y que suelen generar mucho picor. Su tamaño es variable aunque suelen ser redondeadas de aproximadamente medio centímetro, otras veces son más grandes e irregulares, y pueden aparecer unidas unas con otras, dibujando como un mapa. Cuando se acompaña de inflamación de párpados, cara, orejas, manos y pies se denomina angioedema.

Tipos de urticaria

Estos síntomas y lesiones en la piel pueden aparecer desde el primer instante de la exposición al sol hasta varios minutos después. Otra característica de esta reacción dérmica es su carácter fluctuante, pues aparece y reaparece en diferentes partes del cuerpo. Los síntomas que suelen producirse son picor, enrojecimiento y ronchas en las zonas del cuerpo donde el niño ha estado más expuesto. Lo habitual es que desaparezcan de forma espontánea en menos de dos horas, aunque en algunas ocasiones requiere tratamiento, y pueden aparecer de nuevo cuando el niño vuelve a estar al sol. En verano aumentan también el número de reacciones dérmicas por fotosensibilización a causa de la exposición al sol tras el uso de cremas, perfumes, desodorantes y cosméticos.

Otros factores que pueden provocar urticaria en los meses de verano son los baños en aguas frías y otros agentes físicos como el ejercicio físico, que en la actualidad se denomina urticaria inducida. La urticaria por frío se conoce como urticaria a frigore y suele aparecer y desaparecer de la misma forma que la del sol, al contacto con temperaturas bajas. Por eso es importante tener cuidado con los cambios bruscos de temperatura cuando los niños se bañen en piscinas o pantanos naturales, tratando de evitar las zambullidas o lanzamientos al agua helada.

Inicialmente como en toda enfermedad, lo mejor es evitar la causa si esta es conocida para así evitar el desarrollo de la misma. Por lo tanto, es importante en verano reducir la práctica de ejercicio físico en las horas centrales del día, no bañarse en aguas muy frías y no exponerse al sol, y tratar solo si los síntomas aparecen.

Tratamiento de la urticaria

En caso de que un niño pueda presentar síntomas de urticaria será tratado en primer lugar y como norma general con antihistamínicos, como tratamiento de rescate y durante los días que sea necesarios, según valore el pediatra alergólogo. En caso de síntomas intensos y agudos, el especialista valorará el uso de un corticoide durante un breve tiempo pues lo normal es que al cabo de unas horas desaparezcan. Si los síntomas son muy llamativos y progresan será necesario consultar a servicios de urgencias y hacer diagnóstico diferencial con otras enfermedades.  Es importante no olvidar que la urticaria puede ser el síntoma inicial de una reacción alérgica más grave que progrese rápidamente afectando a más órganos (respiratorio, digestivo, etc), por lo que estaremos hablando de anafilaxia y será preciso aplicar adrenalina autoinyectable. Por ello, lo recomendable es que los niños con riesgo, alérgicos ya conocidos diagnosticados y con prescripción de su pediatra alergólogo, la lleven siempre consigo para actuar de forma rápida en caso de emergencia.

Alergia al veneno de avispas

Por otro lado, también en los meses estivales aumenta el riesgo de picaduras de insectos, como las de mosquitos, que son más frecuentes y llamativas, pero que no suelen ser graves y en muy contadas ocasiones será una reacción alérgica, sino una reacción local de la picadura. No ocurre lo mismo con las reacciones de los niños que tienen diagnosticada una alergia al veneno de himenópteros, que si conlleva una mayor gravedad. Normalmente ante una picadura de abeja o avispa se produce una reacción local con dolor, enrojecimiento e inflamación. Solo en algunas ocasiones se produce una reacción a distancia llamada sistémica y que abarca desde la reacción urticarial, con habones, picor y  que, en ocasiones, conlleva inflamación de mucosas, parpados o labios, y se denomina angioedema. También puede suceder la reacción alérgica más grave que es la anafilaxia con afectación de varios órganos. Al tratarse de una reacción alérgica que puede comprometer la vida de estos niños ya diagnosticados por su pediatra alergólogo se debe actuar con rapidez y derivar a un servicio de urgencias tras la aplicación del autoinyector de adrenalina.

Alergia alimentaria en niños

En último lugar señalamos los alimentos. En verano son más comunes las comidas fuera de casa, en restaurantes u hoteles, y por tanto hay mayor exposición a los alérgenos y un mayor riesgo de ingesta accidental de alimentos que deben evitar en su dieta los niños que tienen alergia. Uno de los síntomas característicos que suelen aparecer tras ingerirlo o tocarlo, en algunos casos, es la urticaria. Los alimentos que más suelen causar alergia en la población infantil son la leche, los huevos, los frutos secos, el pescado o marisco y las frutas y legumbres.