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27 Nov 2019
Dermatitis atópica en niños

La mitad de los casos de dermatitis atópica se diagnostican durante el primer año de vida

Día Nacional de la Dermatitis Atópica.

La dermatitis atópica es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación de la piel, con un intenso prurito y piel seca, que se presenta en forma de brotes y es muy frecuente en los niños. En concreto, esta patología tiene una prevalencia en la población infantil de entre el 6 y el 15% y más de la mitad de los casos se diagnostican durante los primeros 12 meses de vida de los bebés, tal y como indican los datos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Asma Pediátrica (SEICAP) recopilados con motivo del Día de la Dermatitis Atópica.

Así, en el momento en el que se produce un brote, la piel de los menores que sufre el eczema tiene un 30% menos de ceramidas, los lípidos que se encuentran de manera natural en la piel y cumplen una función esencial en su protección e hidratación. Esto provoca que los niños tengan una piel muy seca y permeable por lo que su dermis se ve afectada con mayor facilidad y frecuencia por diversos alérgenos presentes en el medio ambiente.

Factores implicados en la dermatitis atópica

Hay tener en cuenta que la dermatitis atópica es una patología que tiene una gran predisposición genética ya que existen múltiples alteraciones de los genes que pueden modificar la barrera cutánea y derivan en los brotes inflamatorios característicos de esta enfermedad.  Además, la intensidad de estos eczemas puede variar en función de factores como las condiciones climáticas o las alteraciones inmunológicas de cada menor. 

Estos factores afectan de manera permanente a la piel de los niños que padecen esta patología, lo que influye en la cronicidad de la enfermedad y en la gravedad de sus síntomas. Debido a esta complejidad, resulta muy difícil encontrar una relación causa-efecto para diagnosticar el origen de este problema de salud y, en muchas ocasiones, no es posible encontrarlo. Por ello, ante cualquier síntoma, lo más adecuado es que sea un pediatra alergólogo quien evalúe de manera exhaustiva los brotes y eczemas del menor para poder pautar la terapia más adecuada y realizar un diagnóstico preciso. 

Tratamiento la dermatitis atópica en niños

Uno de los tratamientos más efectivos para la dermatitis atópica en los niños se basa en mantener una adecuada hidratación de la piel, por ejemplo mediante el uso de cremas emolientes, especialmente en los bebés que tienen predisposición genética a sufrir enfermedades alérgicas.

Estos productos mantienen la integridad de la barrera cutánea y su hidratación, y dificultan que los alérgenos y otros agentes afecten a la dermis, reduciendo las posibilidades de sufrir brotes inflamatorios y eczemas.  De hecho, varios estudios ya han demostrado que el uso temprano y preventivo de este tipo de cremas puede “prevenir la dermatitis atópica” y “detener la progresión de comorbilidades atópicas como alergia alimentaria o asma”.

Desde SEICAP también se recomienda el uso de emolientes para todos aquellos menores que padezcan dermatitis atópica sea cual sea la severidad de los brotes. Estas cremas son una terapia efectiva que aporta lípidos exógenos a la piel e incrementa la protección natural de la misma. Además, en el momento en el que se produce un brote es conveniente recurrir a una terapia antiinflamatoria antes de usar las cremas emolientes.

No obstante, en los casos de los cuadros más graves, los pediatras alergólogos aconsejamos  la combinación de otras terapias como los corticoides tópicos o los inhibidores de la calcineurina. Un tratamiento que debe ser pautado por el profesional sanitario.

Por otro lado, para reducir las posibilidades de aparición de brotes inflamatorios y eczemas se recomienda vestir a los menores con dermatitis atópica con ropa de algodón o lino, el uso de jabones suaves, una limpieza exhaustiva del polvo de la casa y proteger la piel del frío, especialmente en los meses más fríos, entre otros cuidados.  Por ello, desde SEICAP se hace especial hincapié en la educación terapéutica de los padres para que puedan ayudar al menor, mejorar su calidad de vida y adherencia al tratamiento.