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11 Jul 2019
Alergia a picadura de avispa

La inmunoterapia con veneno de himenópteros, eficaz y segura

Las avispas y las abejas son los insectos que ocasionan reacciones alérgicas más graves. 

Las picaduras de insectos suponen la segunda causa de anafilaxia en niños y adolescentes, por detrás de las alergias alimentarias, y su riesgo aumenta en los meses de verano debido al mayor tiempo que pasan al aire libre. Aunque la mayor parte de estas picaduras producen reacciones locales sin peligro para la vida, hay otras que pueden ser graves. Así lo advierte la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), que recomienda a aquellos niños que hayan sufrido una reacción sistémica que lleven siempre consigo la pluma de adrenalina autoinyectable para actuar en caso de emergencia, pero también asegura que la inmunoterapia es el tratamiento más eficaz y que mayor seguridad garantiza a los niños con este tipo de reacciones alérgicas.

Una vez diagnosticada la alergia, se recomienda la inmunoterapia a los niños con reacciones sistémicas moderadas-graves. Consiste en la administración de vacunas de veneno de avispas y abejas (denominados himenópteros), mediante inyecciones mensuales durante un periodo de entre 3 y 5 años. De esta manera se consigue que el niño adquiera una tolerancia frente al veneno de estos insectos, reduciendo el riesgo de sufrir una reacción grave tras una picadura a menos del 5%. Estas vacunas son, de hecho, las más efectivas de todas las vacunas para la alergia. Varios estudios han evaluado la calidad de vida de los padres de niños con alergia a himenópteros concluyendo que su nivel de ansiedad se reduce después de 3 años de inmunoterapia.

La conveniencia o no de seguir un tratamiento con inmunoterapia en niños debe ser determinada por un pediatra alergólogo. Lo primero que habrá que tener en cuenta es la identificación del insecto responsable de la picadura, pues determinará el diagnóstico y el tratamiento a seguir.

Alergia a picaduras de insecto

Las avispas y las abejas son los insectos que ocasionan reacciones alérgicas más graves. Lo primero que suelen provocar son reacciones locales, pues producen una inflamación en la zona de la picadura con enrojecimiento, hinchazón y dolor. Estos son signos normales que no resultan peligrosos para la vida de los niños. Cuando aparecen síntomas a distancia de la zona de la picadura o, además de la piel, afecta a otros órganos (por ejemplo, vómitos o dificultad respiratoria), se conoce como reacción sistémica o anafilaxia, y puede ser muy grave, incluso mortal. Dichas reacciones aparecen por lo general hasta 20 o 30 minutos después de la picadura.

Si un niño presenta una reacción de tipo sistémica tras una picadura de avispa o abeja deberá consultar con el pediatra alergólogo para confirmar que se trata de una alergia. Hay que tener en cuenta que para que el menor desarrolle alergia es necesario que le hayan picado estos insectos al menos una vez, es decir, que si nunca le han picado no desarrollará alergia con la primera picadura. Por tanto, el riesgo real recae en aquellos que hayan sido picados alguna vez. Se recomienda a todos ellos seguir los consejos del Decálogo de himenópteros para prevenir las picaduras.  

Consejos para prevenir las picaduras de himenópteros

  1.  No acercarse a nidos de avispas ni a panales de abejas (pican cuando se sienten amenazadas). 
  2. Si se posa encima, permanecer quieto o hacer movimientos muy lentos hasta que se vaya.
  3. Alejarse del lugar del accidente. La avispa puede picar repetidas veces ya que conserva el aguijón.
  4. Asegurarse de que no haya insectos en el borde del  vaso. En piscinas o campos  con  flores,  evitar andar descalzo  y  sacudir  la  ropa  dejada  en  el  suelo  antes  de  ponérsela.  Evitar  ropas llamativas o perfumes cuando se sale al campo.
  5. En las excursiones, los niños deben llevar pantalones largos y camisetas de manga larga.
  6. No correr ni montar en bicicleta en lugares donde haya muchas flores por el riesgo de colisionar con el insecto.
  7. Mantener los cubos de basura bien cerrados en los merenderos y el campo.