25 de abril de 2018

La falta de formación en inmunodeficiencias primarias retrasa el diagnóstico en niños

Noticia

Del 22 al 29 de abril, como cada año,  se celebra la Semana Mundial de las Inmunodeficiencias Primarias con el lema Mi futuro comienza con el diagnóstico precoz de las IDP.

La falta de conocimientos, investigación y formación sobre las inmunodeficiencias (IDP) primarias provoca que la mayoría de los niños que las sufren sean diagnosticados con retraso. Así lo advierte la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) que busca concienciar sobre la importancia de que los profesionales sanitarios tengan la información completa sobre los signos de aviso que pueden alertar sobre la presencia de IDP en un niño.

Las IDP son consideradas enfermedades raras y se sitúan dentro del grupo de trastornos hereditarios y genéticos del sistema inmune. La similitud de sus síntomas con los de otras infecciones comunes hace que el diagnóstico sea complejo. De hecho, a menudo se percibe que las infecciones recurrentes en un niño son parte de su desarrollo. Todo esto hace que los profesionales no inmunólogos tengan dificultades para identificar una IDP y diagnosticarla de forma precoz. Estos retrasos en el diagnóstico son perjudiciales para la salud de los niños.

Del 22 al 29 de abril, como cada año,  se celebra la Semana Mundial de las Inmunodeficiencias Primarias con el lema Mi futuro comienza con el diagnóstico precoz de las IDP. Se estima que entre el 70 y el 90% de personas que viven con IDP en todo el mundo están sin diagnosticar.

Signos de aviso

Desde la SEICAP alertan sobre los diez signos de alarma que pueden avisar de que un niño padece alguna inmunodeficiencia primaria. Cuando se presentan dos o más de ellos la sospecha de padecer una IDP es alta:

  1. Ocho o más otitis en un año.
  2. Dos o más sinusitis graves en un año.
  3. Dos o más meses tomando antibióticos con mal resultado.
  4. Dos o más neumonías en un año.
  5. No aumentar de peso y talla con normalidad.
  6. Abscesos profundos (infecciones con pus) repetidos en piel o en órganos internos.
  7. Hongos persistentes en la boca o en la piel en mayores de un año.
  8. Necesidad de antibióticos intravenosos para eliminar infecciones.
  9. Dos o más infecciones invasivas graves.
  10. Historia familiar de inmunodeficiencia primaria.