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28 May 2020
Stop tabaco

La exposición de los niños al humo del tabaco empeora sus síntomas respiratorios

El 31 de mayo se celebra el Día Mundial Sin Tabaco y desde SEICAP se recuerda la importancia de proporcionar un entorno libre de humos para los más pequeños

La exposición de los niños al humo del tabaco empeora sus síntomas respiratorios, en especial, en aquellos que sufren de asma o alergia respiratoria. Así lo advierte la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) con motivo del Día Mundial sin Tabaco que tiene lugar el 31 de mayo. Según cifras de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) más de un 10% de los menores de 14 años se expone a diario al humo de tabaco en sus casas y, entre las consecuencias que puede tener la exposición al humo ambiental durante la infancia, se encuentra el incremento de la frecuencia de las crisis asmáticas hasta en un 20%. De hecho, según denuncian en la AECC, los españoles son los europeos que más fuman en el hogar en presencia de niños.

El tabaco actúa como desencadenante de las crisis agudas de asma en los niños, al tener sus bronquios inflamados de forma crónica. La inhalación del humo del tabaco en los niños con asma puede acentuar sus síntomas de tos seca, dificultad respiratoria y las sibilancias o pitos en el pecho. Así, por lo general, los niños asmáticos expuestos al humo del tabaco que fuman sus padres manifiestan unos síntomas más graves, lo que puede conducir a una necesidad mayor de tratamiento continuado de mantenimiento para minimizarlos y evitar las crisis. Además, suelen ser niños que acuden a urgencias con más frecuencia.

Casi la mitad de los niños respiran habitualmente aire contaminado por humo de tabaco en los lugares públicos y 65.000 fallecen cada año por enfermedades causadas por ese humo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los niños más pequeños son los más vulnerables a los efectos provocados por el llamado humo ajeno y la exposición involuntaria al mismo, tanto en espacios cerrados como abiertos. Esto se debe a que su organismo no es capaz de hacer frente a las sustancias tóxicas debido a que su sistema respiratorio e inmune está en fase de desarrollo. Otras consecuencias que puede tener esta exposición en los niños es un mayor riesgo de infecciones respiratorias, como la bronquitis o neumonía, y mayor irritación de las mucosas de la garganta y la nariz.

Riesgo durante el embarazo

Diferentes estudios han demostrado que la exposición al humo del tabaco durante el embarazo y los primeros años de vida puede predisponer al niño a sufrir asma o alergia respiratoria. Incluso la exposición al humo por parte de la madre durante el embarazo también incrementa el riesgo. Así lo demuestra un estudio reciente publicado en la revista de la SEICAP, en el que se concluye que  la exposición materna al humo de segunda mano durante el embarazo podría estar asociada con un mayor riesgo de asma en niños pequeños cuyas madres nunca han fumado.

Campañas de prevención

Por todo esto, desde SEICAP se insiste en la importancia de desarrollar campañas de prevención y concienciación dirigidas a las familias para que tengan toda la información posible sobre las consecuencias del tabaco en los niños. Evitar que los menores estén expuestos al humo del tabaco en casa, en el coche o en lugares cerrados puede reducir el riesgo de agravamiento de asma y de sufrir todo tipo de enfermedades respiratorias. En este sentido, la OMS ha puesto el foco este año en evitar el consumo de este tóxico en niños y adolescentes, para lo que ha desarrollado una campaña que pretende ofrecerles herramientas para identificar las tácticas para atraerles y cómo rechazarlas para permitir tener una futura generación libre de humos.

Tabaco y COVID-19

Incluso ahora, durante la pandemia de COVID-19, los expertos advierten de la importancia que tiene también evitar el consumo de tabaco para evitar el contagio. Así, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), ha recomendado no fumar en las terrazas ni espacios públicos debido a que las gotitas que se expulsan al exhalar humo pueden tener carga viral y aumentar el riesgo de transmisión. Por su parte, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) ha publicado un metanálisis que concluye que los fumadores tienen casi dos veces más posibilidades de progresión grave de la enfermedad.