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26 Jun 2020
Alergia a las frutas

La alergia a las frutas, la más frecuente en niños mayores y adolescentes

Un grupo frecuentemente implicado en reacciones alérgicas es el de las rosáceas (melocotón, albaricoque, paraguayo, nectarina, níspero, cereza, ciruela, manzana, pera, fresa, frambuesa, arándano, mora, membrillo, almendra, etc.).

La alergia a las frutas se encuentra entre las alergias alimentarias más frecuentes en niños mayores de cinco años y, sobre todo en adolescentes. De hecho, ocupa el 37% del total de las alergias alimentarias, según datos de la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA). Se han descrito más de 120 alimentos como causantes de alergias alimentarias, pero los que causan reacciones alérgicas graves de forma más común son la leche, los huevos, los frutos secos y las frutas, así como algunas verduras, pescados o mariscos.

Causas y síntomas de la alergia a las frutas

Como todas las alergias alimentarias, la causa de la alergia a las frutas es poco conocida. Sí que existen una serie de factores de riesgo, tanto genéticos como nutricionales, que pueden jugar un papel importante. Por otro lado, los niños con alergia alimentaria tienen mayor predisposición a tener otras enfermedades alérgicas, como asma.

Otro de los desencadenantes de la alergia a las frutas es la reactividad cruzada con los pólenes, que hace que en pacientes con rinitis alérgica a determinados pólenes puedan presentar síntomas con la ingesta de ciertas frutas. Las reacciones orofaríngeas son las más típicas y se caracterizan por síntomas como picor de boca y garganta, es lo que se conoce como síndrome de alergia oral (SAO). A menudo también se puede acompañar de hinchazón o edema en los labios o la lengua.

Sin embargo, la alergia también puede producirse a las proteínas presentes exclusivamente en las frutas y en estos casos suele ocasionar síntomas graves e incluso anafilaxia, por lo que en estos casos será necesaria la evitación total del alimento tras realizar un profundo diagnóstico por parte de un pediatra alergólogo.

Los síntomas suelen presentarse de forma inmediata tras la ingesta de la fruta.

Frutas que causan más alergia

El melocotón, que pertenece a la familia de las rosáceas, es la fruta que causa alergia con mayor frecuencia. A esta familia también pertenecen las cerezas, los albaricoques o las nectarinas, que también suelen causar alergia de forma más habitual. Otras frutas implicadas son el kiwi, el melón o la sandía.

En función del diagnóstico y de la fruta o proteínas causantes de la alergia, el pediatra alergólogo puede pautar la evitación de una o más frutas en la dieta. En cualquier caso, es recomendable vigilar la introducción de determinadas frutas en niños con alergia alimentaria, como las exóticas.

Además, también será necesario vigilar el llamado síndrome látex-frutas, que se caracteriza por la asociación de alergia a las frutas en pacientes diagnosticados con alergia al látex. Algunas de las frutas que pueden interferir son el plátano, el aguacate o el kiwi.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que hay determinadas verduras que comparten proteínas con las frutas. Por ejemplo:

  •          PR-2: proteína presente en el plátano, la patata y el tomate.
  •          PR-5 (taumatina): la contienen frutas como la manzana, la cereza, el kiwi y la uva y vegetales como el pimiento.
  •          PR-10: contenida en la manzana, la cereza, el albaricoque, la pera, el apio, la zanahoria, la avellana, la patata o el perejil.

Por último, recordar que las frutas pueden estar contenidas de forma oculta o en forma de trazas en otros alimentos como los yogures, determinados aromas, golosinas, zumos, macedonias, chocolates, tartas o gelatinas.

Sospecha de alergia a las frutas

La alergia a las frutas se sospechará cuando el niño presente síntomas poco tiempo después de la ingesta de una fruta concreta; cuando los presente repetidas veces tras la toma de la misma fruta, y si no existe otra causa que pueda explicar esos síntomas. Por lo tanto, es importante estar al tanto de todos los alimentos que ingiere el niño en cada comida para poder afinar con la causa de los síntomas.

Para su diagnóstico se realizarán analíticas de sangre y pruebas prick test cutáneas. Además, puede ser necesaria la prueba de exposición oral con la fruta fresca e incluso un diagnóstico molecular para conocer el componente alergénico exacto al que el niño tiene alergia, y que permitirá un tratamiento más ajustado.