Inmunodeficiencias

Las inmunodeficiencias o déficits inmunitarios son una serie de enfermedades en las que hay un funcionamiento inadecuado de las defensas del cuerpo frente a infecciones. A consecuencia de ese funcionamiento inadecuado se padecen más infecciones de lo habitual, y además las infecciones se hacen más severas, más prolongadas, responden mal a los tratamientos habituales, y aparecen también con microbios relativamente inofensivos en las personas sin inmunodeficiencias.

¿A qué se deben las inmunodeficiencias?

Las inmunodeficiencias tienen muchas posibles causas, algunas conocidas y otras desconocidas. Debemos distinguir las inmunodeficiencias primarias de las secundarias.

Las secundarias se pueden deber a algunos medicamentos con efecto inmunodepresor, es decir que disminuyen la inmunidad, medicamentos que se usan en algunas enfermedades crónicas y en enfermedades cancerosas. Entre estos medicamentos están los corticosteroides y todos los inmunosupresores que se usan contra el cáncer y otras enfermedades.

Otras inmunodeficiencias pueden ser secundarias a infecciones por virus como el virus VIH o del SIDA, cuyos efectos son permanentes. Muchas infecciones por virus pueden dejar un estado temporal, corto, de disminución de defensas, que posteriormente se recuperan con normalidad.

Las inmunodeficiencias primarias aparecen a veces por causas genéticas y otras veces son de causa desconocida, pero no tienen relación con medicamentos ni con infecciones conocidas por virus.

El contenido de esta página web no está dedicado a las inmunodeficiencias secundarias, sino solamente a las primarias, enfermedades con funcionamiento inadecuado del sistema inmune.

¿Qué es el sistema inmune?

Igual que tenemos un sistema digestivo, sistema nervioso, etc, tenemos también un sistema inmune, el encargado de la inmunidad. El sistema inmune se ocupa de defender el cuerpo frente a las agresiones externas.

Continuamente estamos expuestos a microbios, contaminantes, tóxicos, etc, que entran en contacto con nosotros a través de bebidas, alimentos, el aire que respiramos, y a través del contacto con la piel. El sistema inmune se encarga de neutralizar y eliminar todas estas agresiones.

Además también se encarga de mantener un control de los órganos del cuerpo, evitando la aparición de ataques contra uno mismo, ataques que pueden aparecer como enfermedades autoinmunes y como tumores o cánceres.

Para hacer todas estas funciones el sistema inmune tiene varios componentes.

¿Qué componentes tiene el sistema inmune?

Los principales son tres: los leucocitos o glóbulos blancos de la sangre, las inmunoglobulinas, y el sistema del complemento. Los tres componentes trabajan coordinadamente, y también colaboran otras células y hormonas.

¿Qué son los leucocitos?

La sangre tiene tres tipos de células, los glóbulos rojos que transportan el oxígeno, las plaquetas, encargadas de la coagulación de la sangre, y los leucocitos o glóbulos blancos, fundamentales en la inmunidad.

Los leucocitos se forman en la médula ósea, en el interior medio hueco de algunos huesos, y de ahí pasan a la sangre, por donde van circulando por todo el cuerpo. Se encargan de detectar todas las agresiones y de eliminarlas. Para ello forman diversas sustancias químicas que combaten las agresiones y que además sirven como señales de alarma y de funcionamiento para otras células. También se encargan de captar los microbios, “tragarlos” y destruirlos en su interior.
Hay varios tipos de leucocitos: neutrófilos, eosinófilos, basófilos, linfocitos y monocitos. Dentro de cada tipo pueden existir a su vez varios subtipos. Así existen varios subtipos de linfocitos, que se identifican con claves, como CD4, CD8, CD19, etc.

Cada una de estas células se especializa en una función: unas se encargan de detectar las agresiones, otras atacan mejor a las bacterias, otras a los virus o a los hongos, otras se encargan de formar inmunoglobulinas, otras se encargan de memorizar los aaques para responder mejor en otras ocasiones, etc. Por ello, en las inmunodeficiencias, pueden variar los síntomas según qué función esté más afectada.

¿Qué son las inmunoglobulinas?

Las inmunoglobulinas también se llaman anticuerpos, gamma-globulinas, y popularmente gammas. Son unas sustancias químicas que el cuerpo genera para captar y eliminar microbios y tóxicos; por eso se llaman anticuerpos. Las inmunoglobulinas son fabricadas por los linfocitos B. Circulan por la sangre o se fijan a algunas células para ejercer su función.

Tienen dos extremos: uno de ellos (Fab) sirve para reconocer y captar los microbios y las sustancias externas, y el otro (Fc) sirve para unirse a las células de defensa o para activar el sistema del complemento.

Hay 5 tipos de inmunoglobulinas, llamadas IgG, IgA, IgM, IgD e IgE. Las que mayor importancia tienen en la inmunidad son las tres primeras, la IgD tiene un papel menos importante, y la IgE interviene sobre todo en los mecanismos de alergia. Hay cuatro subtipos de IgG: IgG1, IgG2, IgG3 e IgG4.

¿Qué es el sistema del complemento?

Es el tercer gran componente del sistema inmune. Son más de 30 proteínas (llamadas C1, C2, …, C9, B , D,…) que forma el cuerpo y que sirven para, literalmente, romper y destruir los microbios. Funcionan de manera coordinada con las inmunoglobulinas y los leucocitos. Esas proteínas del complemento van circulando por la sangre de manera desactivada y para que funcionen tienen que irse activando en orden, la primera a la segunda, la segunda a la tercera, etc, hasta que completan su actividad. Este proceso de activación se llama la cascada del complemento.

Este proceso puede en ocasiones volverse contra el propio cuerpo y destruir células propias, dando lugar a enfermedades como algunas anemias hemolíticas.

Cuando falta una proteína del complemento llamada C1-inhibidor se produce una enfermedad, el edema angioneurótico heredo-familiar, que se detalla en otra zona de esta web dedicada a la urticaria-angioedema.

Un tipo de inmunodeficiencia por defecto del complemento se caracteriza por facilidad para tener meningitis repetidas.

¿Son frecuentes las inmunodeficiencias primarias?

Se calcula que aproximadamente una de cada 500-600 personas padece una inmunodeficiencia primaria. Lo que se sabe es que están diagnosticadas muchas menos personas que las que realmente las padecen.

¿Existen muchas inmunodeficiencias primarias?

Hasta la fecha se han identificado alrededor de 150 inmunodeficiencias primarias diferentes, y se seguirán diagnosticando más según vayan mejorando las técnicas analíticas. Algunas afectan sólo a los varones, y otras afectan por igual a varones y a mujeres.

¿Son graves las inmunodeficiencias primarias?

Algunas son muy graves, aunque las más frecuentes (déficit aislado de IgA) suelen ser muy leves. De las graves y sin tratamiento, algunas son muy severas y llevan a una muerte muy prematura. Otras son muy severas pero existen tratamientos que permiten llevar una vida prácticamente normal. Otras también graves y en las que se puede hacer un trasplante de médula ósea (no todas las inmunodeficiencias se resuelven con trasplante) pueden prácticamente desaparecer.

¿Son contagiosas las inmunodeficiencias primarias?

No, no son contagiosas, no se contagian de una persona a otra. No tienen ninguna relación con el virus del SIDA. Las inmunodeficiencias primarias no se contagian aunque se tenga un contacto muy íntimo.

¿Se heredan las inmunodeficiencias primarias?

Se conoce la herencia concreta de algunas inmunodeficiencias, incluso el cromosoma y el gen concreto. De otras se sospecha que son hereditarias pero no se ha identificado el tipo de herencia. Otras no tienen causa conocida, no se sabe si son genéticas.

¿Todas las inmunodeficiencias genéticas son heredadas?

Gran parte de los casos se han heredado, pero algunas pueden aparecer en una persona sin que nadie en toda su familia se la haya transmitido. Esto ocurre porque pueden aparecer mutaciones sobre genes previamente sanos.

¿Cómo se heredan las inmunodeficiencias genéticas?

Para conocer el tipo de herencia de inmunodeficiencias específicas consulte cada inmunodeficiencia más abajo. En esta pregunta se explica el modo general de herencia.
En la herencia consideramos dos factores: el primero, si es de tipo o bien recesivo (lo más frecuente) o bien dominante.
Para cada rasgo de una persona se heredan dos genes, uno del padre y otro de la madre. Si la herencia es de tipo recesivo quiere decir que los dos genes han de ser defectuosos para padecer la enfermedad, si uno de los genes está sano, no se padece la enfermedad. Si la enfermedad es de tipo dominante, con un solo gen defectuoso ya se padece la enfermedad aunque el otro gen esté sano.

El segundo factor a considerar es si la herencia es o bien ligada al cromosoma X, ligada al sexo, o bien si es autosómica, ligada a un cromosoma que no determina el sexo. Si es autosómica la padecen por igual los hombres y las mujeres. Si es ligada al cromosoma X normalmente sólo la padecen los hombres, que tienen un solo cromosoma X; como las mujeres poseen dos cromosomas X y uno suele estar sano sólo transmiten la enfermedad pero no la padecen.

¿Cómo se transmiten las autosómicas recesivas?

Para transmitir la enfermedad tiene que coincidir que tanto padre como madre tengan un gen defectuoso. Lo habitual es que tanto el padre como la madre tengan un gen sano y uno defectuoso, y al ser recesiva ellos no padecen la enfermedad, son simplemente portadores sanos. La herencia será igual para hijos e hijas.

Si un/a hijo/a hereda los dos genes sanos no padecerá la enfermedad ni será portador/a, ni la transmitirá a sus descendientes. Hay un 25% de probabilidades de que ocurra esto.

Si un/a hijo/a hereda un gen sano y otro defectuoso, será como sus padres, no padecerá la enfermedad pero puede transmitir el gen defectuoso a sus hijos/as que seguirán siendo portadores. Hay un 50% de probabilidades de que ocurra esto.

Si un/a hijo/a hereda el gen defectuoso del padre y el de la madre padecerá los síntomas de la enfermedad. Hay un 25% de probabilidades de que ocurra esto. No solo padecerá la enfermedad sino que, en caso de tener hijos/as, les transmitirá el gen defectuoso y serán portadores.

¿Cómo se transmiten las autosómicas dominantes?

La persona, tanto varón como mujer, que tenga un gen defectuoso, aunque el otro esté sano, padecerá los síntomas de la enfermedad.

Si sus hijos/as heredan el gen defectuoso también padecerán la enfermedad y seguirán transmitiéndosela a sus hijos/as. Hay un 50% de probabilidades de que ocurra esto.

Si sus hijos/as heredan el gen sano ni padecerán la enfermedad ni la transmitirán a su descendencia. Hay un 50% de probabilidades de que ocurra esto.

¿Cómo se transmiten las recesivas ligadas a X (ligadas al sexo)?

Las mujeres tienen dos cromosomas X, los hombres sólo uno. Es excepcional que las mujeres tengan los dos cromosomas con genes defectuosos, pueden tener uno con el gen defectuoso y el otro con el gen sano. Ellas no padecen la enfermedad, son portadoras sanas.

Si tienen una hija, esta puede heredar el gen sano de la madre y el gen sano del padre, con lo cual no padecerán ni transmitirán la enfermedad. Hay un 50% de probabilidades de que ocurra esto.

Si tienen una hija que hereda el gen defectuoso de la madre y el gen sano del padre, estará en la misma situación que la madre, no padecerá la enfermedad pero será una portadora sana. Hay un 50% de probabilidades de que ocurra esto.

Si tienen un hijo varón, este puede heredar el gen sano del cromosoma X materno pero no hereda ningún cromosoma X del padre, sino el cromosoma Y. Este hijo ni padecerá la enfermedad ni la transmitirá a su descendencia. Hay un 50% de probabilidades de que ocurra esto.

Si tienen un hijo varón que hereda el gen defectuoso del cromosoma X materno, al no heredar ningún cromosoma X del padre, padecerá los síntomas de la enfermedad. Hay un 50% de probabilidades de que ocurra esto. A su vez, si tiene hijos varones, todos ellos estarán sanos, sin padecer la enfermedad ni transmitirla a nadie. Si, en cambio, tiene hijas mujeres, a todas ellas les transmitirá el gen del cromosoma X defectuoso, con lo cual serán portadoras sanas, estarán en la misma situación que su respectiva abuela paterna.

¿Cómo se transmiten las dominantes ligadas a X (ligadas al sexo)?

Actualmente no hay descritas inmunodeficiencias con este tipo de herencia.

¿Cómo se clasifican las inmunodeficiencias primarias?

Se pueden clasificar de varias maneras. La clasificación propuesta por la AEDIP (Asociación Española de Déficits Inmunitarios Primarios) las organiza en cinco grupos:

  1. Alteraciones en la formación de inmunoglobulinas
  2. Alteraciones de células T (linfocitos) y defectos combinados.
  3. Defectos de la fagocitosis (ingestión de microbios por las células)
  4. Alteraciones del complemento
  5. Otras alteraciones, con anomalías asociadas

¿Qué síntomas causan las inmunodeficiencias primarias?

Los síntomas principales son más infecciones de lo habitual. Las infecciones aparecen más a menudo de lo que corresponde a la edad, o duran más tiempo de lo normal, o dan síntomas más severos, o no responden igual de bien cuando se usa el tratamiento adecuado, o aparecen con gérmenes poco agresivos, o no se acaba de estar totalmente bien entre una infección y otra.

Las infecciones más frecuentes son las de zonas que están en contacto con el exterior, del aparato respiratorio (neumonía, bronquitis, sinusitis, otitis…), del aparato digestivo (con diarreas especialmente) y de piel (tanto superficiales como profundas). Menos frecuentes pero más importantes son infecciones internas, como meningitis, septicemias, artritis, etc.
En niños también puede darse un retraso en el peso y la talla, por efecto de la inmunodeficiencia en sí, por las repetidas fiebres y por cierta desnutrición que aparece con las diarreas repetidas o prolongadas.

Con el paso del tiempo en niños pueden aparecer enfermedades reumáticas o autoinmunes. Cuando la inmunodeficiencia aparece en adultos, estas enfermedades pueden ser los primeros síntomas, antes que las infecciones aumentadas.

¿A qué edad aparecen las inmunodeficiencias primarias?

Algunas aparecen en la época de lactante, casi desde el primer mes de vida, otras comienzan a los 3-6 meses, cuando se agotan las defensas (las inmunoglobulinas) que han pasado de la madre al niño durante el embarazo, otras aparecen cuando el niño tiene varios años, y algunas incluso en la edad adulta.

¿Cuándo se sospecha una inmunodeficiencia primaria?

Se sospecha cuando se dan los síntomas anteriores. Es difícil puesto que otras alteraciones pueden confundir: la fibrosis quística también da infecciones respiratorias y mala ganancia de peso; las alergias pueden dar síntomas repetidos respiratorios, digestivos o de piel; cuando los niños comienzan a ir a la guardería presentan muchas infecciones.

Como orientación algunas asociaciones de estudio de inmunodeficiencias proponen unos signos o señales de alarma para sospecha.

¿Cuáles son los signos de alarma de posible inmunodeficiencia?

Se describen diez signos de aviso, y hay sospecha alta cuando se presentan dos o más de ellos.

  1. Ocho o más otitis en un año.
  2. Dos o más sinusitis graves en un año.
  3. Dos o más meses tomando antibióticos con mal resultado.
  4. Dos o más neumonías en un año.
  5. No aumentar de peso y talla con normalidad.
  6. Abscesos profundos (infecciones con pus) repetidos en piel o en órganos interiores.
  7. Hongos persistentes en la boca o en la piel en mayores de un año.
  8. Necesidad de antibióticos intravenosos para eliminar infecciones.
  9. Dos o más infecciones internas severas.
  10. Historia familiar de inmunodeficiencia primaria.

¿Cómo se estudian las inmunodeficiencias primarias?

Ante una sospecha de inmunodeficiencia se valoran dos aspectos. Uno es si realmente es una inmunodeficiencia, con un estudio especial. El otro aspecto es si puede tratarse de una enfermedad diferente, como las nombradas (fibrosis quística, alergia). En el caso de que aparezca alguna otra enfermedad hay que completar el estudio de posible inmunodeficiencia, pues en algunas personas pueden coincidir dos alteraciones.
El estudio especial depende de los síntomas que tenga el paciente, su edad, el tipo de infecciones que padezca, y de otras alteraciones asociadas que pueda presentar. Así se estudiarán las inmunoglobulinas, las células, o el complemento, sin olvidar que muchas inmunodeficiencias pueden tener un defecto principal en un componente y algún defecto secundario en los otros componentes.

¿Cómo se estudian las alteraciones de las inmunoglobulinas?

Se realizan análisis de sangre que miden la cantidad de las diferentes inmunoglobulinas. Se puede tener carencia de una sola, por ejemplo la IgA, o de varias a la vez. Alguna inmunodeficiencia se caracteriza por tener niveles bajos de alguna inmunoglobulina, pero anormalmente altos de la IgM o de la IgE.

También se estudia si el paciente tiene niveles adecuados de anticuerpos vacunales, los anticuerpos que se forman en el cuerpo cuando se vacuna frente al tétanos, la hepatitis, el sarampión, etc.

La interpretación de los niveles de inmunoglobulinas debe hacerse teniendo en cuenta la edad del paciente, pues niveles que son bajos en un niño mayor pueden ser normales en un lactante. Además, la IgA y la IgG pueden ser normales en un bebé menor de 6 meses porque le han pasado de la madre durante el embarazo, aunque en realidad el niño no esté fabricando sus propias inmunoglobulinas. Muchas veces una sola determinación de inmunoglobulinas puede ser insuficiente y se debe repetir en más de una ocasión para tener claro un diagnóstico.

¿Cómo se estudian las células en las inmunodeficiencias?

Se estudia si el número de células es el normal, y además se debe valorar también su funcionamiento. Un análisis de sangre normal mira el número total de leucocitos, otro análisis algo más elaborado identifica la cantidad de los diferentes subtipos: linfocitos CD4, CD8, etc.

Además del número total se estudia su capacidad para cumplir sus funciones: se cultivan con diversas sustancias para ver cómo reaccionan, si se multiplican adecuadamente, si entran en actividad y si completan dicha actividad de modo adecuado.

¿Cómo se estudia el sistema del complemento?

Se determina la cantidad total de algunas proteínas que forman el sistema del complemento. Si el nivel es normal se debe valorar también si el funcionamiento es el adecuado, pues pueden estar en cantidad normal pero tener un funcionamiento defectuoso.

La prueba llamada CH50 valora globalmente el sistema del complemento, pero no identifica qué proteína concreta está afectada.

¿Se hacen otros estudios en las inmunodeficiencias primarias?

Según la sospecha se pueden hacer determinaciones de algunas enzimas u otras moléculas especiales. Si se conoce el defecto genético concreto, se puede hacer un estudio específico para identificar si el gen defectuoso está presente.

¿Es complicado el estudio de inmunodeficiencias primarias?

Algunos análisis se hacen en casi cualquier laboratorio, como las determinaciones de inmunoglobulinas o el número total y tipos principales de leucocitos. Otros se hacen en laboratorios más especializados, como los subtipos de linfocitos. Otros, como los de funcionamiento celular, determinaciones de enzimas o estudios genéticos se hacen en muy pocos centros de referencia, que centralizan el estudio de grandes áreas de población.

Algunos análisis, además de en el paciente con sospecha, deben hacerse al mismo tiempo en personas, generalmente familiares, que no estén afectados, para tener un punto de comparación.

¿Cómo se interpretan los resultados de los análisis?

El especialista valora integralmente todos los datos: edad y sexo del paciente, síntomas que presenta, tipo de infecciones que padece, exploración física, datos familiares, estudios radiológicos, resultados de los análisis, estudio genético, y determina si se padece una inmunodeficiencia, qué clase de inmunodeficiencia en concreto, y el tratamiento que necesitará.
Los casos más típicos tienen un diagnóstico más claro, mientras que en casos dudosos puede ser necesario hacer un seguimiento más o menos prolongado hasta que se clarifique la situación.

¿Cuál es el tratamiento de las inmunodeficiencias primarias?

El tratamiento varía según la inmunodeficiencia concreta. Las más leves no necesitan tratamiento, sino sólo seguimiento. Las más graves tienen diferentes tratamientos, aunque hay algunas actitudes comunes. Algunos tratamientos se pueden aplicar en cualquier hospital, y otros se hacen en muy pocos centros hospitalarios de referencia.

Los tratamientos diferentes pueden ser la administración de inmunoglobulinas inyectadas, el trasplante de médula ósea o células madre de cordón umbilical, la administración de algunas medicaciones tipo linfoquinas o enzimáticas, y se está desarrollando la terapia génica. Algunos tratamientos son tan especializados que sólo se realizan en pocos hospitales en todo el mundo.

Las actitudes comunes se dirigen al tratamiento o la prevención de las infecciones con antibióticos, el empleo o evitación de vacunas, la atención al estado nutritivo del paciente, y al tratamiento de los síntomas asociados y el de las complicaciones.

¿Qué es el tratamiento con inmunoglobulinas?

En los casos en que hay déficit de la IgG puede necesitarse la administración de dicha inmunoglobulina. No se usa para los déficits de otras inmunoglobulinas como la IgA. Se administra habitualmente por vía intravenosa, en hospitales, ya que se tarda varias horas. Se están empezando a usar por vía subcutánea, en el domicilio de los pacientes. Se repiten cada 2-3 semanas, en dosis que se adaptan a cada paciente, para buscar que no tenga niveles por debajo de 600 mg/dL. La duración en principio es indefinida, para toda la vida.
Las inmunoglobulinas no se fabrican, sino que se obtienen de sangre de donantes. Se realizan medidas de control para asegurarse de que no puedan transmitir la hepatitis, el SIDA u otros enfermedades infecciosas.

Se suelen tolerar bien, pero a algunas personas les causan efectos secundarios como malestar, dolores de cabeza, fiebre, o vómitos. Se usa medicación para disminuir estos síntomas, pero cuando son necesarias es imprescindible seguir usándolas para sobrevivir.

¿Qué es el tratamiento con trasplante?

Se usa en algunos defectos inmunitarios de tipo celular. Se busca médula ósea de algún donante compatible, a veces de la familia, a veces no emparentado, o se usan células madre de cordón umbilical. Cuanto más compatible, más probabilidad de éxito y menos probabilidad de reacciones adversas. Se administran células sanas del donante al paciente receptor para que se reproduzcan en él y desempeñen correctamente la función defectuosa.

Puede ser necesario que previamente el paciente reciba irradiación y medicación inmunosupresora para que no rechace el trasplante. Durante esa fase sus defensas disminuyen aun más y el riesgo de infección aumenta, por lo que hay que hacer un aislamiento muy riguroso.

Una posible complicación es que las células trasplantadas ataquen al paciente receptor y que el trasplante no tenga éxito. Se usa medicación para intentar evitar este tipo de reacción.
Es un tratamiento que se hace en centros especializados.

¿Qué es el tratamiento con linfoquinas o con enzimas?

En algunas inmunodeficiencias hay déficit de alguna linfoquinas o alguna enzima, proteínas necesarias para el correcto funcionamiento del sistema inmune. Se intenta remediar esas carencias administrando el sustituto correspondiente, a veces con transfusiones de glóbulos rojos que posean la enzima, o a veces como medicación si está disponible.

¿Qué es la terapia génica?

Se está desarrollando para algunas inmunodeficiencias que tienen un defecto genético identificado. Se introduce en el cuerpo del enfermo un gen sano para que sustituya al defectuoso. Se aísla el gen y por medio de algún virus inofensivo se introduce en el cuerpo, para que los virus a su vez lo introduzcan en las células del paciente y así recuperen el funcionamiento normal. Tiene problemas, como que el virus cambie y se haga ofensivo para el cuerpo. Por otra parte hay que esperar que las células en las que el virus introduzca el gen sean las adecuadas y que luego se reproduzcan.

También pueden extraerse células defectuosas del paciente, introducirles el gen por métodos de laboratorio, y luego devolverlas al interior del paciente, esperando que se reproduzcan con normalidad.

¿Dónde se hace el tratamiento de las inmunodeficiencias?

Algunos aspectos del tratamiento pueden hacerse en casi todos los hospitales, como la administración de antibióticos, la inyección de inmunoglobulinas, o la atención a algunas complicaciones.

Otros aspectos, como los trasplantes, se han de hacer en hospitales especializados de referencia. Otros tratamientos más avanzados, como la terapia génica, se hacen en escasos centros de todo el mundo.

¿Cómo se usan los antibióticos en las inmunodeficiencias?

Cuando aparecen los primeros síntomas de una infección se debe usar el tratamiento antibiótico de manera muy precoz, sin esperar a que los síntomas progresen. Se deben realizar las analíticas de cultivo necesarias para identificar el microbio responsable, pero se debe empezar el tratamiento de inmediato, sin esperar los resultados. Si cuando llegan los resultados se ve necesario el cambio de tratamiento respecto al inicial, se hará dicho cambio guiado por los resultados, pero no se debe retrasar el inicio del tratamiento por temor a usar un antibiótico inadecuado.

En el caso de que la infección no sea debido a bacterias, sino a virus, hongos o parásitos, se debe usar el tratamiento que corresponda. Este tratamiento se dará desde el principio si los síntomas iniciales permiten tener sospecha de que no sea una bacteria, o se dará cuando lleguen los resultados posteriormente.

En algunas inmunodeficiencias se necesita el uso de antibióticos profilácticos, es decir, se dan durante mucho tiempo, aunque no haya síntomas de infección, sino como preventivos, para evitar que llegue a aparecer algún microbio de los más frecuentes.

¿Se pueden vacunar las personas con inmunodeficiencia?

Como regla general están contraindicadas las vacunas con gérmenes atenuados, virus o bacterias que han sido debilitados pero que están vivos. Dada la poca capacidad de defensa de los inmunodeficientes esos gérmenes pueden llegar a causar enfermedad. Entre esas vacunas están el sarampión, las paperas, la rubéola, la fiebre amarilla, la fiebre tifoidea oral, el rotavirus, la varicela, la BCG o vacuna de la tuberculosis, y algún tipo de vacuna de la polio y de la gripe.

Sí que suelen estar permitidas e incluso aconsejadas según la inmunodeficiencia las vacunas con gérmenes muertos o con componentes parciales de esos gérmenes. Entre estas vacunas se encuentran la del tétanos, el neumococo, el Haemophilus, el meningococo y algún tipo de la vacuna de la polio y de la gripe.

¿Se pueden vacunar los familiares de las personas con inmunodeficiencias?

Los familiares, por ejemplo hermanos, de personas con inmunodeficiencias deben tener precaución cuando se vacunan con virus vivos atenuados. Aunque el niño sano que se vacune con estos virus no padezca ningún síntoma de enfermedad puede eliminar virus y contagiárselos a la persona con inmunodeficiencia.

Si es posible separar a los familiares durante un tiempo de 2-3 semanas es conveniente hacerlo. Si no se pueden separar, se debe consultar con el especialista el riesgo para el inmunodeficiente.

¿Qué se hace si un familiar tiene una enfermedad infecciosa?

El riesgo de que una enfermedad contagiosa, como varicela, hepatitis u otras, en un familiar se transmita a la persona con inmunodeficiencia es muy alto. En estos casos se debe intentar aislar todo lo posible al inmunodeficiente del enfermo infeccioso, y se debe consultar al especialista la conveniencia de usar algún tratamiento preventivo para evitar que se presente la enfermedad en el inmunodeficiente.

¿Qué tratamiento nutritivo se usa en las inmunodeficiencias?

Lo esencial es tener una alimentación variada. Si el estado nutricional del paciente es normal no requiere tratamientos adicionales. Pero si su estado nutricional está afectado, se debe estudiar si tiene alguna carencia concreta de minerales o de vitaminas y administrar el suplemento correspondiente.

¿Qué tratamiento se usa para los síntomas asociados?

Algunas inmunodeficiencias tienen asociados algunos síntomas no relacionados con infecciones. El tratamiento será el correspondiente a cada síntoma concreto: si tienen anemia pueden necesitar hierro o incluso transfusiones, si tienen insuficientes plaquetas en la sangre pueden necesitar transfusiones de plaquetas, si tienen dermatitis necesitarán su tratamiento, similar al de la dermatitis atópica, si tienen déficit de calcio necesitarán suplementos de calcio, etc. En resumen, cada tipo de inmunodeficiencia puede tener unos síntomas típicos asociados que hay que buscar, vigilar y tratar.

¿Cómo se tratan las complicaciones de las inmunodeficiencias?

De modo similar a los síntomas asociados, las complicaciones pueden necesitar un tratamiento específico. Las complicaciones más frecuentes son el deterioro del aparato respiratorio, las enfermedades autoinmunes, y los tumores malignos.

¿Cómo se trata el deterioro del aparato respiratorio?

Los pulmones son uno de los lugares que de modo más frecuente y repetido sufren infecciones en las inmunodeficiencias. Con las sucesivas infecciones la estructura pulmonar se va destruyendo, y a su vez esa destrucción facilita más infecciones y se crea un círculo vicioso, hasta llegar a una insuficiencia respiratoria. Se han de tratar las infecciones de manera precoz, a veces se usan antibióticos preventivos, y pueden ser necesarios ejercicios de rehabilitación y recuperación respiratoria, y según el grado de afectación se llega a requerir administración de oxígeno.

¿Cómo se tratan las enfermedades autoinmunes?

Debido al mal funcionamiento del sistema inmune, las personas con inmunodeficiencias son más propensas a desarrollar enfermedades autoinmunes. En ellas el cuerpo sufre daños al ser atacado por su propio sistema de defensa, por sus propios anticuerpos.

Entre estas enfermedades se incluyen diabetes, celiaquía, artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, dermatomiositis, vasculitis, enfermedad inflamatoria intestinal, endocrinopatías, anemias hemolíticas, plaquetopenias, neutropenias, o glomerulonefritis.

Cada una de estas enfermedades tiene un tratamiento específico; medicamentos muy usados son los corticosteroides y también los inmunosupresores. Ambos agravan la inmunodeficiencia en sí, pero pueden ser imprescindibles para controlar la autoinmunidad.

¿Cómo se tratan los tumores malignos?

Una de las funciones del sistema inmune es la vigilancia del cuerpo para detectar células que se vuelven cancerosas. Cuando las detecta las elimina para evitar que se instaure un cáncer. El defecto del sistema inmune hace que las personas con inmunodeficiencias tengan un riesgo aumentado de desarrollar tumores cancerosos, tanto sólidos, de algún órgano como el pulmón, como de la sangre, leucemias o linfomas.
Cuando se diagnostica un tumor se debe emplear el tratamiento oportuno, que se basa en corticosteroides, en irradiaciones y en inmunosupresores, con el consiguiente agravamiento de la inmunodeficiencia.

¿Cómo evolucionan las inmunodeficiencias?

No hay una evolución uniforme. Algunas son muy leves, otras son graves pero tienen tratamiento que mejora mucho la enfermedad, otras son graves y tienen tratamiento que puede ser totalmente curativo. Otras, graves, no tienen tratamiento específico, con lo cual lo único que se puede hacer es ir tratando los síntomas de las infecciones y de las complicaciones que surjan, pero sin efecto sobre la enfermedad en sí misma.

Dentro de cada enfermedad concreta también existen pacientes con evolución más lenta y pacientes con evolución rápida y desfavorable, sin que se sepan las causas de estas diferencias.

¿Cómo se hace el seguimiento de las inmunodeficiencias?

En las enfermedades con déficit de inmunoglobulinas se van haciendo analíticas de control para comprobar que el tratamiento consigue niveles adecuados. En los defectos de células, una vez diagnosticados, los controles de estas no son necesarios, a no ser que se use algún tratamiento, como trasplante, ya que se debe observar si el tratamiento tiene éxito.

En todas las inmunodeficiencias el seguimiento debe vigilar que no se deteriore el estado nutritivo del paciente, y se debe estar atento a la posible aparición de complicaciones, de enfermedades autoinmunes o malignas, para diagnosticarlas y tratarlas lo más precozmente posibles.

¿Se deben estudiar los familiares de los inmunodeficientes?

Es conveniente. Según el tipo de inmunodeficiencia, puede que algún familiar la padezca también y no haya aparecido aun, o se tenga una variedad menos agresiva que haya pasado desapercibida. Si se encuentra habrá que hacer un seguimiento para vigilar si van apareciendo síntomas de la inmunodeficiencia o de sus complicaciones.

También es conveniente para detectar portadores sanos de la enfermedad, según el tipo de herencia concreto y si se conoce el gen exacto, para ver si es heredada o se debe a una mutación en el paciente. Los portadores sanos, como se explica más arriba, no padecerán la enfermedad pero pueden transmitirla a sus descendientes. Conociendo esto se puede dar consejo genético a los padres del inmunodeficiente y al resto de familiares.

¿Qué es el consejo genético?

Cuando se conoce el tipo de herencia de una inmunodeficiencia se puede calcular el riesgo de que aparezca la enfermedad si se tienen más hijos. Las probabilidades se explican más arriba.
Hay que interpretar correctamente las probabilidades: Si se dice que hay un 50% de probabilidades, esto se refiere a cada nuevo hijo, de modo independiente de los hermanos anteriores. Es como lanzar una moneda al aire; puede salir cara varias veces seguidas, cada vez es como empezar de cero, sin contar las anteriores.

¿Puede diagnosticarse inmunodeficiencias durante el embarazo?

Puede hacerse si se conoce el gen exacto de la enfermedad. Se puede hacer diagnóstico prenatal, extrayendo células del líquido amniótico. La amniocentesis consiste en la punción del útero para extraer líquido amniótico. En este líquido flotan células desprendidas del embrión, y en ellas se puede estudiar si el gen responsable está presente.

Si se tiene un diagnóstico prenatal, en caso de existir tratamiento curativo para la enfermedad, puede aplicarse muy precozmente cuando nazca el niño. Para el éxito del tratamiento en algunas inmunodeficiencias es crucial que se aplique en los 3 primeros meses de vida. En algunas inmunodeficiencias, según la legislación del país, puede contemplarse una interrupción del embarazo.

¿Cuáles son las principales inmunodeficiencias?

Hay alrededor de 150 inmunodeficiencias conocidas hasta la fecha. A continuación se describirán las más conocidas, exponiendo resumidamente algunos datos sobre el tipo de herencia, síntomas, diagnóstico, complicaciones, tratamiento y evolución. Para interpretar estos datos consúltense todas las preguntas anteriores. Para ampliar detalles se pueden consultar otras páginas en Internet, como www.primaryimmune.org o www.jmfworld.com (ambas en inglés), de donde se ha obtenido gran parte de la información que sigue.

Hipogammaglobulinemia transitoria

Puede considerarse que no es una inmunodeficiencia verdadera, sino un retraso en la maduración del sistema inmune. Se presenta durante el primer año de vida, con inmunoglobulinas más bajas de lo normal para la edad. Durante esa fase se pueden tener más infecciones respiratorias de lo normal, o infecciones digestivas. No hay mucha afectación del estado general, y como tratamiento se usan antibióticos para las infecciones, pero no suelen requerir inmunoglobulinas inyectadas. Cuando el sistema inmune madura, las inmunoglobulinas se normalizan espontáneamente, y la evolución es como la de las personas que no han tenido hipogammaglobulinemia.

Déficit selectivo de IgA

Es la inmunodeficiencia más frecuente y más leve.
Genética: poco clara, hay datos de que puede ser autosómica, en algunos casos parece dominante y en otros recesiva. Afecta por igual a hombres y mujeres. No se puede hacer diagnóstico prenatal ni consejo genético.

Síntomas: pueden presentarse más infecciones respiratorias, digestivas o de piel de lo normal. Sin embargo, muchos pacientes no tienen ningún síntoma en absoluto en toda su vida, y se diagnostica como hallazgo casual.
Diagnóstico: se miden los niveles de IgA, que son menores de 7 mg/dL. Las otras inmunoglobulinas son normales, y la función celular también.

Complicaciones: pueden aparecer alergias ambientales o alimentarias, y enfermedades autoinmunes.
Tratamiento: no tiene, sólo el de las infecciones. No se usan inmunoglobulinas inyectadas pues no aportan IgA, y además pueden estar contraindicadas.

Evolución: es favorable para la inmunodeficiencia en sí. A veces se recupera espontáneamente y la IgA se normaliza. Se hace un seguimiento para ver si ocurre esto, o si por el contrario (muy rara vez) disminuye alguna otra inmunoglobulina, y para vigilar si aparecen complicaciones.

Inmunodeficiencia común variable

Llamada también hipogammaglobulinemia de comienzo tardío. Antes también era llamada agammaglobulinemia adquirida.
Genética: poco clara, en algunos casos parece autosómica recesiva. Afecta por igual a hombres y mujeres. No se puede hacer diagnóstico prenatal ni consejo genético.

  • Síntomas: aparece en niños mayores, adolescentes e incluso adultos. Produce infecciones por bacterias en vías respiratorias, sinusitis, otitis e infecciones intestinales por bacterias y por parásitos.
  • Diagnóstico: las inmunoglobulinas, sobre todo la IgG, presentan niveles muy bajos. Puede haber leves alteraciones de la función de celulas linfocitos T.
  • Complicaciones: deterioro respiratorio, enfermedades autoinmunes.
  • Tratamiento: se administran inmunoglobulinas inyectadas cada 2-4 semanas, durante toda la vida.
  • Evolución: si se usa el tratamiento, la evolución depende fundamentalmente del deterioro respiratorio y de la aparición de complicaciones.

Agammaglobulinemia ligada a X o ligada al sexo

También se llama agammaglobulinemia infantil ligada a X, o agammaglobulinemia congénita, o enfermedad de Bruton.

  • Genética: recesiva ligada a X. Los hombres padecen la enfermedad, las mujeres son portadoras sanas. Se puede hacer consejo genético y diagnóstico prenatal.
  • Síntomas: son severos, aparecen a partir de los 4-6 meses, cuando han desaparecido las inmunoglobulinas maternas transmitidas durante el embarazo. Aparecen infecciones por bacterias y virus, en aparato respiratorio, sinusitis, otitis, infecciones de piel, digestivas, de huesos, meningitis, generalizadas. Puede aparecer malabsorción de nutrientes, con retraso de peso y talla.
  • Diagnóstico: las inmunoglobulinas, sobre todo la IgG, presentan niveles muy bajos. Las anticuerpos contra las vacunas recibidas están ausentes. Se puede estudiar el gen (gen de la enzima BtK).
  • Complicaciones: deterioro respiratorio, enfermedades autoinmunes, encefalitis, tumores malignos como leucemias o linfomas.
  • Tratamiento: se administran inmunoglobulinas inyectadas cada 2-4 semanas, durante toda la vida. Las vacunas están contraindicadas. Se están iniciando investigaciones con terapia génica.
  • Evolución: sin tratamiento aparece una muerte muy prematura. Con tratamiento la evolución depende fundamentalmente del deterioro respiratorio y de la aparición de complicaciones.

Inmunodeficiencia combinada severa

Es la más grave de las inmunodeficiencias. Se han identificado hasta la fecha 12 causas genéticas de este tipo de inmunodeficiencias. Afecta tanto a la inmunidad por células como la inmunidad por anticuerpos inmunoglobulinas. No es frecuente, pero sin tratamiento es mortal en poco tiempo. Se suele denominar niños-burbuja a los niños que padecen esta inmunodeficiencia.

  • Genética: de las identificadas algunas tienen herencia recesiva ligada a X, y otras autosómica recesiva. Aun se desconoce la genética de otras. En las identificadas puede hacerse consejo genético y diagnóstico prenatal.
  • Síntomas: aparecen infecciones precoces, repetidas, severas, y prolongadas. Las infecciones son tanto por bacterias, como por virus y por hongos; aparecen tanto a nivel superficial como profundo. Afectan el aparato respiratorio, piel, digestivo, meninges, hígado, sangre, etc. Algunos gérmenes habitualmente poco agresivos pueden causar infecciones potencialmente mortales.
  • Diagnóstico: ante la sospecha se ha de determinar el número de células linfocitos existentes y se ha de valorar su funcionamiento. Las inmunoglobulinas están disminuidas. La confirmación es mediante la identificación del gen o de los genes defectuosos.
  • Complicaciones: aparece deterioro pulmonar, y también es frecuente la desnutrición, por las diarreas frecuentes, la falta de apetito y la propia inmunodeficiencia.
  • Tratamiento: el tratamiento antibiótico de las infecciones ha de ser muy precoz, se usan antibióticos preventivos. Las vacunas de virus vivos están contraindicadas en el paciente, y en sus hermanos hay que evitar algunas, como el rotavirus y la vacuna bebida de la polio. Hay que aislar al paciente de personas extrañas a la familia, e incluso de sus propios familiares en algunas ocasiones. Se han de usar inmunoglobulinas inyectadas cada 2-4 semanas. El tratamiento con trasplante de médula ósea puede ser curativo en muchos casos, recuperándose todos los componentes de la inmunidad. Cuanto más compatible sea el donante, mayor probabilidad de éxito. También, cuanto más pequeño sea el niño mejores resultados se obtienen. Lo ideal es hacerlo en los primeros tres meses de vida. Esto sólo es posible si se hace un diagnóstico muy precoz, cuando ya se tienen antecedentes familiares conocidos. Si es un nuevo caso en la familia es casi imposible hacer ese diagnóstico tan rápido. La terapia génica se está investigando en algunos centros especializados. 
  • Evolución: sin trasplante de médula y sin terapia génica el paciente está en constante peligro de alguna infección mortal, aunque reciba inmunoglobulinas, ya que estas no compensan todos los defectos inmunes. El deterioro pulmonar y la posible desnutrición son determinantes de la evolución. Si el trasplante tiene éxito puede ser curativo.

Inmunodeficiencia hiper-IgM ligada a X o ligada al sexo

Los niveles de IgG y de IgA están descendidos, y hay un aumento de IgM, pero que no compensa los efectos de IgG e IgA.

  • Genética: recesiva ligada a X. Los hombres padecen la enfermedad, las mujeres son portadoras sanas. Se puede hacer consejo genético y diagnóstico prenatal. Existe otra inmunodeficiencia muy parecida que también afecta a mujeres, y que por tanto tendrá otro tipo de herencia; está en proceso de investigación.
  • Síntomas: comienzan en el primer o segundo año de vida. Infecciones sobre todo por bacterias, y también por algunos virus y por hongos, en el aparato respiratorio, e infecciones intestinales.
  • Diagnóstico: los niveles de IgG e IgA están muy bajos, y los de IgM están muy elevados. La confirmación es por estudio genético (gen del ligando CD40). También puede haber alteraciones de la función de células linfocitos T.
  • Complicaciones: es muy frecuente la neutropenia, la disminución de los neutrófilos, un tipo de glóbulos blancos, lo cual determina más facilidad aun para infectarse. También pueden aparecer enfermedades autoinmunes y tumores malignos.
  • Tratamiento: se administran inmunoglobulinas inyectadas cada 2-4 semanas, durante toda la vida. Las vacunas están contraindicadas. Es frecuente la necesidad de antibióticos preventivos para algunas infecciones pulmonares (por Pneumocystis). Si aparece neutropenia puede necesitarse tratamiento (G-CSF) para que aumenten los neutrófilos. Se han empezado a utilizar trasplantes con buenos resultados, por lo que hay esperanza de curación completa.
  • Evolución: con tratamiento la evolución depende fundamentalmente del deterioro respiratorio y de la aparición de complicaciones.

Deficiencia de subclases de IgG

La IgG tiene cuatro subclases: IgG1, IgG2, IgG3, IgG4. Puede hacer carencia de alguna mientras que las otras están normales o aumentadas. Es relativamente frecuente en adultos sin síntomas.

  • Genética: desconocida, no se puede hacer consejo genético ni diagnóstico prenatal.
  • Síntomas: comienzan en la niñez y la severidad es muy variable. Pueden aparecer infecciones respiratorias y otitis por bacterias. En el déficit de IgG2 no se crean niveles adecuados de anticuerpos con algunas vacunas.
  • Diagnóstico: hay niveles disminuidos de alguna subclase de IgG. También se miden anticuerpos vacunales. 
  • Complicaciones: deterioro pulmonar.
  • Tratamiento: administración de inmunoglobulinas inyectadas cada 2-4 semanas, aunque no en todos los casos, solo con indicación habitual.
  • Evolución: no está bien estudiada, probablemente dependa del deterioro pulmonar.

Enfermedad granulomatosa crónica

Los glóbulos blancos son capaces de detectar e ingerir los microbios, pero no son capaces de matarlos y eliminarlos.

  • Genética: hay una variedad (80% de los casos) que es recesiva ligada a X; solo la padecen los hombres y las mujeres son portadoras sanas. Se puede hacer consejo genético y diagnóstico prenatal. Otra variedad (20% de los casos) es autosómica recesiva y afecta por igual a hombres y mujeres.
  • Síntomas: aparecen en general a partir de los 2-3 meses de edad y son infecciones graves que necesitan tratamiento con antibiótico durante semanas o meses. Las infecciones son causadas por bacterias y por hongos como el Aspergillus. Afectan los ganglios, el aparato respiratorio, la piel, el hígado, el bazo, los huesos, a veces como abscesos (acúmulos de pus).
  • Diagnóstico: se utiliza una prueba llamada NBT o test del nitroazul de tetrazolio. Las inmunoglobulinas están normales o incluso aumentadas.
  • Complicaciones: deterioro pulmonar, cicatrices residuales de las infecciones con pus que necesitan drenaje quirúrgico, anemia.
  • Tratamiento: no hay tratamiento específico actualmente. Se está comenzando a usar la administración de interferón gamma, también se está estudiando el efecto del trasplante, y se está investigando la terapia génica. Se usa antibióticos intravenosos a dosis altas de forma precoz en las infecciones, drenaje con cirugía de los abscesos, y se usan antibióticos preventivos para evitar ciertas infecciones respiratorias.
  • Evolución: la calidad de vida se ve afectada por la necesidad de hospitalizaciones prolongadas y por las lesiones residuales de las infecciones. A largo plazo el pronóstico depende del deterioro pulmonar y de la gravedad de las infecciones que van apareciendo.

Síndrome de Wiskott-Aldrich

Es una inmunodeficiencia severa, fundamentalmente de células y en menor medida afecta las inmunoglobulinas.

  • Genética: recesiva ligada a X. Los hombres padecen la enfermedad, las mujeres son portadoras sanas. En algunos casos, no todos, se puede hacer consejo genético y diagnóstico prenatal, porque la mutación del gen varía de unas familias a otras y es necesario identificarla previamente.
  • Síntomas: comienzan en los primeros meses de vida. Tiene tres tipos de síntomas: hemorragias con facilidad por plaquetopenia, por escaso número de plaquetas en la sangre, eccema de piel intenso, y finalmente el aumento de infecciones. La intensidad de cada uno de estos síntomas varía de paciente a paciente. Las hemorragias pueden ocurrir a cualquier nivel (nariz, encías, piel, articulaciones e incluso cerebrales), el eccema es prácticamente igual a la dermatitis atópica, y las infecciones afectan sobre todo dell aparato respiratorio, otitis y sinusitis,
  • Diagnóstico: es muy típico el estudio de plaquetas: hay menos de lo normal y además son de tamaño más pequeño de lo habitual. Tienen déficit de algunos anticuerpos vacunales y la función de las células linfocitos T está disminuida. Se confirma por el estudio de una proteína (llamada WASP) o estudiando el gen de dicha proteína.
  • Complicaciones: hemorragia cerebral, enfermedades autoinmunes y en adolescentes y adultos más riesgo de tumores malignos como leucemias y linformas. 
  • Tratamiento: para las hemorragias por la plaquetopenia pueden ser necesarias transfusiones de plaquetas, y se debe considerar extirpar el bazo; esto resuelve casi siempre la plaquetopenia, pero puede facilitar las infecciones. El eccema se trata de la misma manera que la dermatitis atópica. Para las infecciones se deben usar los antibióticos de manera precoz; están contraindicadas las vacunas de virus vivos. Para la inmunodeficiencia se usan gammaglobulinas en algunos pacientes. Para lograr la curación se hacen trasplantes de médula ósea o de células de cordón umbilical; el trasplante tiene más éxito cuando el niño es menos de 5-6 años y cuando el donante es más compatible. En estos casos puede obtenerse la curación.
  • Evolución: la calidad de vida se resiente y se deben tomar difíciles decisiones sobre el tratamiento. Hace 25-30 años se producía la muerte a los 2-3 años de edad. Actualmente, con tratamientos, si no surgen complicaciones graves, hay expectativa de vida de adulto, y los trasplantados con éxito parecen estar curados.

Síndrome de diGeorge

También recibe los nombres de aplasia tímica, hipoplasia tímica, o síndrome del tercer y cuarto arco faríngeo. Además de una inmunodeficiencia, variable en su severidad, existen otras alteraciones.

  • Genética: en el 90% de los casos se debe a un defecto en el cromosoma 22. Se transmite como autosómico dominante, aunque muchos casos son de aparición nueva por una mutación en el paciente. Afecta igual a hombres y mujeres. Se puede hacer consejo genético y diagnóstico prenatal. En el 10% de los casos es por otra genética no bien determinada.
  • Síntomas: algunos están presentes desde el nacimiento. Rasgos faciales típicos, con ojos separados e inclinados hacia fuera, mandíbula pequeña, orejas bajas, labio o paladar hendidos. Ausencia de paratiroides, unos órganos que regulan el metabolismo del calcio. Ausencia del timo, un órgano que está junto al corazón. La inmunodeficiencia afecta a las células linfocitos T. Por esto pueden tener infecciones repetidas del aparato respiratorio, digestivas, por hongos en la boca y en la zona del pañal. Todos los síntomas son variables en intensidad: algunos pacientes tienen todos los síntomas, son formas completas, y otros pacientes son formas parciales, con ausencia de algunos síntomas o síntomas muy leves.
  • Diagnóstico: se basa en la aparición de los síntomas típicos. La confirmación se hace con el estudio genético del cromosoma afectado.
  • Complicaciones: por el calcio bajo se pueden presentar convulsiones, por la alteración cromosómica también malformaciones renales, problemas de audición, retraso mental.
  • Tratamiento: el déficit del calcio debe corregirse con suplementos de calcio. Las malformaciones cardiacas pueden necesitar tratamiento médico o quirúrgico, así como las malformaciones de la cara. Las infecciones deben tratarse con precocidad, pueden ser necesarios antibióticos preventivos, y se deben evitar vacunas de gérmenes vivos. Según el grado de inmunodeficiencia se realizan trasplantes de timo fetal o de médula ósea, con resultados variables.
  • Evolución: es variable. El período más crítico es el de recién nacido, cuando se debe empezar la corrección del calcio. La severidad de la malformación cardiaca también es determinante del pronóstico a largo plazo. La inmunodeficiencia se corrige espontáneamente en muchos pacientes, así como el metabolismo del calcio. Si no hay corrección espontánea de la inmunidad se usan el tratamiento descrito más arriba.

Ataxia-telangiectasia

Además de inmunodeficiencia existen alteraciones neurológicas y de los vasos sanguíneos.

  • Genética: autosómica recesiva, reside en el cromosoma 11. Afecta por igual a hombres y mujeres. Es posible el consejo genético, y hacer diagnóstico prenatal, aunque este no está generalizado.
  • Síntomas: cuando el niño empieza a ponerse de pie y a caminar se observa una alteración del equilibrio (ataxia), y también puede aparecer problemas en el habla, en el control de la vista, y para tragar. En esas fases es difícil hacer el diagnóstico. De los 2 a los 8 años aparecen telangiectasias, venas dilatadas en la parte blanca del ojo, y por cuello, orejas o extremidades; esto facilita la sospecha. La inmunodeficiencia es variable, afecta parcialmente las inmunoglobulinas y las células, y hace que se presenten mas infecciones en pulmones y sinusitis.
  • Diagnóstico: se basa en los síntomas descritos. Es más difícil en las fases precoces, y según van apareciendo todos los síntomas es más fácil sospecharlo. Aparecen las alteraciones en el estudio de la inmunidad. Hay una elevación de la alfa-feto-proteína. Se confirma si se estudia el defecto genético.
  • Complicaciones: aparición de tumores tipo leucemias y linfomas.
  • Tratamiento: el aspecto neurológico necesita rehabilitación intensa, y ayuda en el aprendizaje. Las infecciones deben ser tratadas precozmente y pueden necesitarse antibióticos preventivos. Algunos pacientes necesitan inyecciones de inmunoglobulinas. Se debe evitar al máximo el hacer radiografías, pues los rayos X pueden dañar los cromosomas. El trasplante no ha conseguido beneficios.
  • Evolución: generalmente es desfavorable, debido al deterioro pulmonar y a que las alteraciones neurológicas son progresivas. Algunos pacientes tienen una evolución más lenta, sin saberse las causas.

Síndrome hiper-IgE

Es muy poco frecuente. También puede recibir el nombre de síndrome de Job o de síndrome de Buckley. Presenta alteraciones de huesos y dientes.

  • Genética: no se conoce bien. Afecta a hombres y mujeres. En algunos casos parece autosómica dominante y en otros autosómica recesiva. No se puede hacer diagnóstico prenatal ni consejo genético.
  • Síntomas: suelen tener frente y mandíbula prominentes y nariz ancha, las articulaciones son muy flexibles, y tienen huesos frágiles que se fracturan fácilmente. Los dientes de leche tienden a permanecer y frecuentemente tienen que ser extraídos. En la piel aparecen numerosos y abundantes granos de pus, sin mucha inflamación, causados por estafilococos. Se padecen neumonías con facilidad, que además son muy destructivas para los pulmones. También aparecen otitis, sinusitis, e infecciones por hongos, por la boca y aparato digestivo. Las infecciones, aunque sean severas, no causan demasiada afectación general del paciente, y suele parecer menos graves de lo que en realidad son. 
  • Diagnóstico: se sospecha por los síntomas. La IgE está muy elevada, pero esto también ocurre en muchas personas con alergia sin inmunodeficiencia. Por eso es difícil el diagnostico a no ser que todos los datos sean muy típicos. No hay pruebas que lo confirmen con total seguridad.
  • Complicaciones: enfermedades autoinmunes, como el lupus sistémico, y enfermedades malignas como el linfoma.
  • Tratamiento: se basa en el uso de antibióticos para las infecciones y en el uso de antibióticos preventivos, y en cuidados de la piel con antisépticos. Se han intentado diversos tratamientos, incluido el trasplante, con resultados poco satisfactorios.
  • Evolución: es bastante favorable con el uso adecuado de antibióticos, y depende en gran parte del deterioro pulmonar.

Deficiencias del complemento

El sistema del complemento tiene más de 30 proteínas. No se puede hablar de una sola inmunodeficiencia, sino de varias, ya que diferentes pacientes pueden tener carencia de diferentes proteínas. El déficit de C1-inhibidor no causa inmunodeficiencia, sino edema, y se detalla en el apartado urticaria-angioedema, en otra zona de esta web.

  • Genética: la mayoría son autosómicas recesivas. Hay una excepción, el déficit de properdina, que es recesiva ligada a X. Se puede hacer consejo genético, pero no se hace diagnóstico prenatal. 
  • Síntomas: infecciones bacterianas más frecuentes de lo normal. En algunos es muy típico el tener infecciones repetidas por una bacteria llamada Neisseria. Una familia de Neisseria causa meningitis, otra familia causa gonorrea o purgaciones, una enfermedad de transmisión sexual.
  • Diagnóstico: La valoración global del complemento, con la prueba CH50, está disminuida. Luego se puede hacer determinaciones individuales de algunas de las 30 proteínas; estos análisis son limitados.
  • Complicaciones: enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide o el lupus sistémico.
  • Tratamiento: se basa en el uso precoz de antibióticos para las infecciones, y a veces en el uso de antibióticos preventivos. No hay tratamiento sustitutivo ni curativo.
  • Evolución: favorable con el tratamiento adecuado. Pueden ser más graves las enfermedades autoinmunes que la propia inmunodeficiencia.

Otras inmunodeficiencias

Existen otras muchas inmunodeficiencias, de severidad variable. Para detalles pueden consultarse otras páginas web como www.primaryimmune.org o www.jmfworld.com  (ambas en inglés).

Resumen de las inmunodeficiencias

Las inmunodeficiencias primarias son enfermedades, de origen genético en su mayoría, con un funcionamiento insuficiente del sistema inmune que nos defiende de las infecciones. Por ello se padecen más infecciones de lo normal, más repetidas, largas, severas y con mala respuesta a los tratamientos habituales. Existen más de 150 inmunodeficiencias conocidas: algunas son muy leves, y otros muy graves, potencialmente mortales si no se diagnostican y se tratan. Además pueden complicarse con enfermedades autoinmunes y con enfermedades cancerosas. Se han descrito unas señales de alarma ante las cuales sospechar una inmunodeficiencia. Según los síntomas se ha de orientar el estudio inmunológico adecuado. El tratamiento de las infecciones ha de ser precoz, y se debe vigilar la aparición de complicaciones. Algunas inmunodeficiencias tienen un tratamiento específico sustitutivo que hay que seguir toda la vida, otras tienen tratamientos especializados que pueden ser curativos, y otras no tienen tratamiento efectivo. Según la complejidad de la enfermedad, el diagnóstico y el tratamiento puede que solo sea accesible en muy pocos centros médicos. Además de en el propio paciente se debe valorar la posibilidad de que aparezca la inmunodeficiencia en otros miembros de su familia o en sus descendientes.