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10 Jun 2020
Asma de esfuerzo

El calentamiento y el tratamiento preventivo, claves del asma de esfuerzo en niños

La actividad física es fundamental para el buen control del asma infantil

Realizar un calentamiento gradual con ejercicios de estiramiento y tomar el tratamiento preventivo o de mantenimiento, son claves para controlar el asma provocada por el ejercicio o asma de esfuerzo en niños. Este es un tipo de asma por el cual sus síntomas típicos, como la tos, las sibilancias, la dificultad respiratoria y el dolor en el pecho, aparecen durante un esfuerzo físico o después del mismo. Debido a ello, puede producirse una limitación en la práctica deportiva de niños y adolescentes. Sin embargo, desde SEICAP se recuerda que la realización de actividad física es fundamental para el desarrollo y la salud de los menores y que, en el caso de los que tienen problemas respiratorios y asma, resulta muy beneficioso para mejorar su capacidad pulmonar y sistema respiratorio.

El asma de esfuerzo se produce como consecuencia de un estrechamiento de las vías respiratorias en los pulmones o broncoconstricción a causa de la práctica de ejercicio físico. En algunos niños con asma, la práctica de deporte funciona como un desencadenante más, como lo puede ser la contaminación o el humo del tabaco. Sin embargo, para algunos niños, la actividad física es el único desencadenante y solo presentan síntomas en relación a este. Según el trabajo Asthma, exercise inducedesa broncoconstricción inducida por ejercicio ocurre entre el 40 y 90% de las personas con asma y hasta en el 20% de las que no lo tienen.

Los síntomas suelen aparecer a los 15 o 20 minutos tras la finalización del ejercicio pero habrá casos en los que aparezca durante su práctica. Se trata de una patología muy común en deportistas de élite.

El riesgo de sufrir estos síntomas por esfuerzo puede incrementarse si el niño practica deporte con aire seco o frío, bajo altos niveles de contaminación, por el cloro de las piscinas o por la práctica de actividades que requieran una respiración profunda durante un largo tiempo, como las carreras, nadar o jugar al fútbol.

Deportes aconsejados en niños con asma de esfuerzo

Lo primero que deben tener claro los niños con asma de esfuerzo es que necesitan practicar deporte y que deben practicar aquel que más le guste, aunque sea uno que le cause más síntomas, ya que de esta forma se facilitará su entusiasmo por el mismo y no acabará abandonándolo. Está demostrado que la práctica de ejercicio mejora el control del asma en los niños y además mejora sus relaciones sociales y escolares. En caso de practicarlo, deberá seguir las recomendaciones pautadas por su pediatra alergólogo, siendo la principal el cumplimiento del tratamiento preventivo.

Los deportes que causan menos síntomas son los que implican menos esfuerzo mantenido o intercalan momentos de descanso con momentos de mayor actividad. Entre ellos se incluyen las carreras cortas, los juegos de raqueta, el voleibol, la gimnasia, el kárate, la lucha, el golf, el béisbol, la natación o el waterpolo.

Por el contrario, aquellos deportes con una actividad más sostenida y de mayor esfuerzo en el tiempo provocarán más síntomas en los niños que tengan asma de esfuerzo. Algunos ejemplos son el ciclismo, las carreras de resistencia, el remo, el baloncesto, el fútbol, el balonmano, rugby, patinaje, esquí o hokey. Si el niño tiene asma de esfuerzo, pero le gusta alguno de estos deportes no hay motivo para impedirle que lo practique, pero si habrá que tomar una serie de precauciones para minimizar el riesgo de síntomas.

Recomendaciones para niños con asma de esfuerzo

La recomendación más importante para los niños que tienen asma de esfuerzo es el cumplimiento del tratamiento de mantenimiento y la toma del mismo antes de la práctica del deporte que más le guste. Su administración antes de empezar la práctica de ejercicio físico puede evitar las crisis de asma. Se aconseja utilizar un broncodilatador unos 20 minutos antes del ejercicio. En caso de que sea un deporte bien tolerado por el niño, que no le genere síntomas, no será necesario utilizar medicación antes del ejercicio.

Además, deberá realizarse antes un calentamiento adecuado, hacer descansos y evitar hacerlo bajo aire frío o seco. Si durante el ejercicio el niño empieza a notar síntomas, deberá parar y sentarse, además de tomar la medicación de rescate, que siempre debe llevar consigo.

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