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25 Ene 2018
Anisakis

El anisakis, el parásito que más alergia causa

El anisakis es un parásito, similar a los gusanos, de aspecto ahilado, fino y de color blanco, que se encuentra en pescados procedentes del mar. Su ingesta puede causar dos tipos de problemas para la salud, la alergia o la parasitación. De hecho, es el parásito que más alergia puede causar por lo que, en este sentido, es necesario seguir unas convenientes medidas de prevención que contribuyan a evitar reacciones alérgicas, sobre todo en el caso de los niños. 

La parasitación sucederá cuando las larvas vivas del anisakis se queden alojadas en el estómago o en el intestino del niño tras la ingesta de pescado crudo o poco cocinado. Esto le puede causar síntomas como dolor abdominal, vómitos, diarreas y problemas digestivos en general. Por otro lado, puede ocasionar síntomas más característicos de la alergia, como ronchas y picores por todo el cuerpo, inflamación de los párpados o de los labios, incluso signos de asma o reacciones de anafilaxia. Estos pueden desencadenarse entre 15 minutos y 2 horas después de tomar pescado. Si la reacción es generalizada con síntomas cutáneos, respiratorios y digestivos, deberá administrarse adrenalina, si fuera  posible, y llevarlo al servicio de urgencias pediátricas más cercano.

Tanto las reacciones alérgicas como la intoxicación por anisakis se producen cuando las larvas se ingieren vivas por consumir pescado crudo, poco cocinado o marinado. Para que esto no ocurra, es necesario matar al parásito y así prevenir ambas afecciones. Existen dos maneras de acabar con él. Una de ellas es congelando el alimento a -20 grados durante un mínimo de 24 horas, aunque lo recomendable son, por lo menos, 72 horas.

Cómo prevenir el anisakis

Si no existe la posibilidad de congelar el pescado, otra opción para eliminar el anisakis es cocinarlo bien, como mínimo, durante diez minutos a más de 60 grados –a menos temperatura, no mueren las larvas–. De la misma forma, las salazones también pueden acabar con el parásito. No obstante, conviene evitar el consumo de pescado, sobre todo si es de forma cruda o marinada, si este no ha estado congelado previamente. Además, tampoco serán seguras las preparaciones hechas al horno, a la plancha o guisadas, ya que de esta forma no alcanza la temperatura adecuada.

En caso de que un niño sea diagnosticado con alergia durante un tiempo tendrá que seguir una dieta exenta de pescados. Después, los padres intentarán que su hijo comience a comerlo, previamente congelado, evitando el pescado fresco. No obstante, nunca lo ingerirá ni crudo ni en lata. Además, deberán seguir una serie de medidas preventivas como evitar los pescados marinos y cefalópodos (calamares, sepia y pulpo), llevar la medicación del niño al comer fuera de casa o evitar las especies más parasitadas. En cualquier caso, tanto para evitar las reacciones alérgicas como la parasitación, es necesario congelar siempre el pescado que se les dé a los niños durante, al menos, tres días y, después, cocinarlo muy bien.

En los últimos años se ha visto un aumento en la incidencia del anisakis en países como España, ya sea por la incorporación a la dieta de nuevos hábitos gastronómicos, consumiendo cada vez más pescado crudo, o el mayor conocimiento acerca de los problemas que puede causar. De hecho, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), se calcula que uno de cada tres pescados que se consumen en España está infectado por este parásito.

Animales con anisakis

Por norma general, el anisakis parasita en los estómagos de los mamíferos marinos –como los delfines, ballenas o focas– cuando llega a su fase adulta. Es ahí donde el parásito se reproduce y libera sus huevos al mar a través de las heces, infectando a los organismos que componen el plancton. Así, los peces y cefalópodos que se alimentan de estas especies o de otros animales infectados también se contaminan. Si un mamífero de mar ingiere un pez con anisakis, se inicia un nuevo ciclo biológico de este parásito.

Las sardinas, los arenques, las anchoas, el salmón, la merluza, el atún, el bonito, el jurel o el rodaballo son los alimentos en los que es más frecuente encontrar el anisakis, aunque este puede hallarse en cualquier pescado marino. Incluso, en cefalópodos, como los calamares, la sepia o el pulpo. Donde casi no suele estar es en los peces de río, aunque si estos entran en contacto con restos o larvas de anisakis en las desembocaduras de los ríos, pueden correr el riesgo de ser parasitados. En pescados como el gallo o el jurel tienen menos presencia, y no está en crustáceos y bivalvos (mejillones, almejas, berberechos u ostras).

Los pediatras alergólogos recomiendan por tanto seguir las medidas de precaución aconsejadas, es decir, congelar el pescado durante al menos tres días y cocinarlo muy bien para conseguir matar a los posibles parásitos, sobre todo si se trata de especies marinas.