25 de mayo de 2018

El 90% de los niños que realizan inmunoterapia oral con alimentos alcanzan la desensibilización

Noticia

Entrevista al doctor Luis Echeverría, coordinador del Grupo de Trabajo de Alergia Alimentaria de la SEICAP.

Los resultados de la inmunoterapia oral con alimentos (ITO) son espectaculares, según afirma el doctor Luis Echeverría, coordinador del Grupo de Trabajo de Alergia Alimentaria de la SEICAP en esta entrevista. Así, el 90% de los niños que la llevan a cabo con leche acaban consiguiendo la desensibilización y tomar la dosis diana (un vaso entero de 200 ml) sin problemas, lo que implica que puedan liberalizar la dieta. Con el huevo los resultados son incluso mayores del 90%, siendo casi del 100% en el caso de realizar la inmunoterapia con huevo horneado.

Hay que tener en cuenta que el niño que realiza un tratamiento de inmunoterapia oral va a tener reacciones, pero en la mayoría de los casos son leves y se solventan sin tratamiento o en todo caso con antihistamínicos. Por ello, en una primera fase se entrena a la familia para que las reconozcan y sepan cómo tratarlas, incluido el manejo de los autoinyectores de adrenalina. Se les proporciona un plan por escrito donde se incluyen las medidas a llevar a cabo en cada situación. Hay casos de reacciones graves anafilácticas por lo que es necesario que los padres sepan reconocerlas y tratarlas.

Es un tratamiento prolongado y que tiene sus riesgos, pues se le da un alimento al niño al cual tiene alergia, con lo cual la probabilidad de que tenga reacciones es alta. Por eso lo primero que tiene que haber es un claro deseo y convencimiento de la familia de llevarlo a cabo. Además, se debe disponer de un estudio alérgico completo del menor, con pruebas y análisis de sangre que confirmen los niveles de alergia a ese alimento, incluso se hará en algunos casos una nueva prueba de exposición al alimento para confirmar que realmente tiene alergia y su umbral de respuesta al mismo.

Durante la consulta, el pediatra alergólogo evaluará y valorará lo que ha sucedido en casa cada semana con la dosis marcada. Las familias se llevan a su domicilio un diario en el que van anotando las dosis que van tomando, así como los tipos de reacciones y el tratamiento que han seguido para las mismas, incluso si han precisado asistencia en el hospital o en la consulta de Atención Primaria. Se valora también su estado de salud y se presta atención a la posibilidad de que estén desarrollando un proceso infeccioso y si tienen asma se les pregunta cómo llevan el control del mismo.  Si es necesario también se les explora. A continuación se procederá a aumentar la dosis de leche o huevo según corresponda y según los protocolos establecidos.