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31 Oct 2019
Halloween seguro para niños alérgicos

Disfraces de Halloween: materiales a tener en cuenta en niños con alergia

Un Halloween seguro para los niños con alergia y asma.

En los últimos años Halloween se ha convertido en una de las celebraciones más populares para los niños tanto en los colegios como en el entorno del hogar con la familia. Una festividad en la que los niños se disfrazan de personajes tenebrosos para asustar a los demás y comen más dulces de los que suelen estar habituados que recolectan de vecinos y familiares.  

Con motivo de esta celebración, desde la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Asma Pediátrica (SEICAP) advierten de que hay que tener una serie de consideraciones comunes para todos los niños, como son la seguridad y la calidad de todos los materiales que se vayan a utilizar. Sin embargo, en el caso de los niños con alergia se debe prestar aún más atención a estos elementos para reducir los riesgos.

Riesgos de los disfraces en Halloween

Por ejemplo, a la hora de elegir un disfraz para un niño con alergia al látex, debe ser aún más exhaustivo en el análisis y elección del producto. Este elemento es frecuente en trajes, máscaras, guantes e incluso elementos de decoración típicos de Halloween por lo que hay que evitar la compra de estos productos en el caso haya niños alérgicos al látex en el entorno.

Además, otros complementos, como las lentillas de colores, también pueden tener ciertos componentes químicos que pueden causar irritación ocular o conjuntivitis por lo que es recomendable que los niños eviten estos elementos en sus disfraces.

Lo mismo ocurre con las máscaras, otro de los elementos más frecuentes en Halloween y que pueden provocar reacciones alérgicas respiratorias o asma, especialmente en aquellas caretas que cubren las vías respiratorias. En estos casos, lo más adecuado es recurrir a máscaras que dejen funcionar adecuadamente la nariz, la boca y los ojos para que los menores respirar sin dificultades y minimizar las posibilidades de asfixia.

Por otro lado, una de las acciones más comunes que se realizan en esta celebración es el pintado de caras para complementar los disfraces. En este aspecto, hay que prestar especial atención a la composición de los materiales con los que se han fabricado estas pinturas o maquillaje ya que pueden contener trazas o productos químicos que pueden provocar reacciones alérgicas o agravar los síntomas de patologías como la dermatitis atópica.  

Peligros de las golosinas y dulces

La celebración de Halloween se caracteriza, además de por los disfraces terroríficos, por la recolección de dulces que realizan los niños en el colegio, entre las comunidades de vecinos y con las familias. Por ello, en el caso de los niños con alergias alimentarias hay que extremar la precaución para que los menores sean conscientes de los riesgos de ingerir alimentos que pueden causar una reacción alérgica.

Así, muchos de los dulces, tartas o caramelos que se ofrecen en esta celebración pueden contener trazas de huevo, frutos secos, lactosa o cualquier otro ingrediente que puede suponer un riesgo para los niños con alergias alimentarias. Además, en función de la edad del menor, también hay que ser muy precavidos con los alimentos, dulces o golosinas que comen ya que puede suponer un riesgo de atragantamiento.

De hecho, desde hace unos años, la Food Allergy Research and Education (FARE) ha puesto en marcha una  iniciativa enfocada en la festividad de Halloween para que los niños con alergia alimentaria puedan disfrutar sin riesgos. Así, todas aquellas casas que muestran una calabaza azul en sus puertas o fachadas ofrecen a los menores regalos y dulces sin alérgenos.

Por último, el entorno en el que se va a celebrar Halloween también puede ser un factor desencadénate de un episodio alérgico en los menores. En estas fechas, muchos padres, vecinos y familiares invitan a sus seres queridos para reunirse y celebrar de forma conjunta la noche de Todos los Santos. Por ello, es muy importante tener en cuenta que, si el niño o la niña tiene alergia a las mascotas, como perros o gatos, es adecuado evitar acudir a lugares en los que vivan estos animales. Así, se reducen las probabilidades de que el niño incremente sus síntomas de alergia.