5 de marzo de 2018

Cada vez hay niños más pequeños con alergia al polen

Noticia

Aunque la mayoría de pólenes se liberan durante la primavera, el cambio climático y la contaminación están adelantando la polinización, por lo que muchos niños ya notan los síntomas de la alergia al polen

Los pediatras alergólogos atienden cada vez a más niños con síntomas de alergia a pólenes, y además cada vez más pequeños, incluso a los 3 años. Con la llegada de la primavera y el buen tiempo se liberan los pólenes de la mayoría de las especies que producen alergia, es decir, las plantas y árboles cuya polinización se produce por el viento. Es por eso que aumentan los síntomas de muchos niños, sobre todo en zonas de interior, pues desencadenan una reacción inflamatoria en las mucosas nasal, conjuntival y bronquial, produciendo rinitis, conjuntivitis y asma respectivamente.

Las causas de que cada vez haya niños más pequeños con alergia al polen son multifactoriales: un incremento de la predisposición alérgica a edades más tempranas y factores externos como el cambio climático, que hace que al haber mayores temperaturas medias se prolonguen las épocas de polinización y la intensidad de dicha polinización (es decir, la cantidad de polen en el ambiente). Otro factor es la contaminación procedente de la combustión de gasoil, que puede provocar empeoramiento de la sintomatología en la población infantil con rinitis y/o asma por distintos mecanismos. Multiplica la irritación de las vías aéreas y favorece la inflamación de las mismas; potencia la acción alergénica de los pólenes que, por un lado, permanecen mayor tiempo en suspensión, aglutinados entre las partículas contaminantes, y, por otro, necesitan una menor concentración alergénica para producir los mismos efectos inflamatorios que los aeroalérgenos aislados. Además, facilitan la acumulación de mucosidad al dañar al aparato mucociliar.

La rinitis alérgica es la enfermedad alérgica crónica más común en niños y su prevalencia oscila entre el 8,2 y el 38% en la población pediátrica española. De todos ellos, el 60% tienen rinitis alérgica estacional, causada sobre todo por el polen de olivo y/o gramíneas. La sintomatología incluye prurito nasal, ocular, faríngeo, en el paladar, lagrimeo, estornudos, secreción nasal, a veces muy líquida, obstrucción nasal, que suele ser muy molesta, tos, obstrucción bronquial, sibilancias, cansancio. Por ello, es aconsejable que los pacientes que ya han sido diagnosticados de rinoconjuntivitis y/o asma primaveral inicien con suficiente antelación la inmunoterapia y la medicación preventiva indicadas por su especialista en alergia pediátrica, a fin de paliar las manifestaciones de la alergia primaveral.

En el conjunto de España el polen más numeroso es el de las gramíneas y, por zonas, en Andalucía destaca el olivo y la salsola en zonas semidesérticas del área mediterránea (Almería, Alicante, Murcia). En cada zona geográfica predomina un tipo de polen, y la época de polinización de cada especie es distinta, aunque a veces se solapen entre sí. Sin embargo, aunque la mayoría se liberan durante la primavera, el cambio climático, la actividad humana y la contaminación están adelantando los períodos de polinización e incluso extendiéndolos al verano. Esto dificulta encontrar la verdadera causa de la rinitis alérgica y/o asma estacional cuando se utilizan solo pruebas cutáneas.

Un estudio reciente realizado por pediatras alergólogos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) ha permitido comprobar como a través de un análisis de sangre se puede elegir vacunas para la alergia al polen más eficaces que las conseguidas con las habituales pruebas cutáneas que, en ocasiones, dan lugar a falsos positivos. La investigación ha sido publicada en la revista Pediatric Allergy Immunology y concluye que el diagnostico por componentes, también llamado diagnóstico molecular, realizado a través de una muestra sanguínea, puede determinar los componentes exactos a los que el menor muestra respuesta alérgica. De esta manera se podrá indicar un tipo de vacuna en función de esto: con un solo polen o con la combinación de ambos.

El único tratamiento que cura la alergia al polen es la inmunoterapia específica con alérgenos, que son administrados por vía subcutánea o sublingual. Lo que sucede, según advierte el Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de SEICAP es que la mayor parte de esas vacunas son determinadas a partir de pruebas en el antebrazo (prick) que suelen dar falsos positivos, por eso con el diagnóstico molecular se consigue una inmunoterapia individualizada.