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4 Sep 2018
Asma_vuelta al cole

Antes de empezar el colegio es recomendable retomar la medicación preventiva del asma

La SEICAP recuerda la importancia de no olvidar las recomendaciones del especialista ante el incremento de las posibilidades de infecciones respiratorias y de contacto con alérgenos desencadenantes, como los ácaros de polvo, propio del inicio del colegio.

Volver a tomar la medicación preventiva tras la vuelta de las vacaciones puede contribuir a reducir el riesgo de crisis asmática en las primeras semanas del curso escolar. Por ello, es aconsejable retomarla en el caso de aquellos niños cuyo pediatra alergólogo haya recomendado reducir o suspender la medicación preventiva durante el verano al ser una época de menor riesgo de síntomas. La SEICAP recuerda la importancia de no olvidar las recomendaciones del especialista ante el incremento de las posibilidades de infecciones respiratorias y de contacto con alérgenos desencadenantes, como los ácaros de polvo, propio del inicio del colegio.

Habitualmente la temporada de verano es una época de bajo riesgo para la mayoría de los pacientes asmáticos, por los que en muchos de ellos el pediatra alergólogo puede retirar o reducir el tratamiento preventivo de los niños. Sin embargo el principio del otoño es una época donde aumenta el riesgo de crisis y de sufrir visitas a urgencias y hospitalizaciones por exacerbaciones del asma. Por este motivo, en muchos casos, el pediatra alergólogo recomienda reiniciar la medicación en cuanto se vuelva de vacaciones y como mínimo, un par de semanas antes del comienzo del curso escolar. De hecho, una recopilación de estudios realizada por The Cochrane Database of systematic reviews confirma que el tratamiento estacional entre cuatro y seis semanas antes del regreso al colegio puede reducir las exacerbaciones de asma durante el otoño.

El comienzo del curso escolar supone para los niños retomar el contacto directo con otros menores tras el parón veraniego. Esto puede traducirse en un aumento de las infecciones respiratorias, un mayor acceso a alérgenos como los ácaros de polvo y más posibilidades de cambios de temperatura y humedad, que son propios del mes de septiembre. Todo ello puede contribuir a incrementar las visitas de niños a urgencias y los ingresos hospitalarios ante la agudización de su enfermedad asmática. De hecho, otro estudio publicado en BioMed Research International­ concluye que el punto máximo de exacerbaciones de asma en niños en edad escolar tiene lugar a principios de otoño y en primavera.

El tratamiento preventivo se conoce también como tratamiento de mantenimiento, profiláctico o continuo, entre otros, y se utiliza cuando el niño padece síntomas de asma u otras alergias de forma repetida o grave. En el caso del asma, consistirá principalmente en corticoides inhalados. Su objetivo es evitar la sintomatología o hacerla lo más leve y menos frecuente posible, para reducir las posibilidades de sufrir una crisis y no tener que recurrir a la medicación de rescate. De esta manera, el niño podrá desarrollar sus actividades habituales con más facilidad, tendrá más tolerancia al ejercicio físico, dormirá mejor, acudirá menos al médico, tendrá menos absentismo escolar, y, por lo general, mejorará su calidad de vida, al incrementar también su confianza y autoestima.

Como su efecto máximo es lento en aparecer, se recomienda retomarla con antelación al inicio del curso escolar. Lo habitual es utilizarla durante largos períodos de tiempo, meses o años, y será el pediatra alergólogo el que determine la conveniencia del mismo tras valorar la intensidad de los síntomas, su frecuencia, duración, la posibilidad de complicaciones, la repercusión en sus actividades, el estado del niño en períodos entre agudizaciones, la evolución, pruebas o análisis, etc.

Por todo esto recomendamos seguir los consejos del pediatra alergólogo y, si ha recomendado reiniciar o aumentar la medicación tras la vuelta de las vacaciones, no olvidarlo para mejorar el pronóstico de los niños durante el inicio del curso escolar.