28 de febrero de 2018

¿Son las inmunodeficiencias primarias enfermedades raras?

Noticia

Con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Raras que se celebra el 28 de febrero, SEICAP quiere resaltar la importancia de que las inmunodeficiencias primarias se sigan investigando para mejorar su diagnóstico y tratamiento.

En la actualidad se conocen más de 250 inmunodeficiencias primarias (IDP) distintas y están descritos unos 300 genes como responsables de estas patologías y su conocimiento va en aumento cada año. La baja incidencia de algunas de ellas hace que por separado en algunos casos se consideren enfermedades raras, como la inmunodeficiencia combinada grave (Niños burbuja) o la inmunodeficiencia hiper-IgM. Sin embargo, el total de las IDP afecta a más de seis millones de personas en todo el mundo. Desde SEICAP, con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Raras que se celebra el 28 de febrero, se quiere resaltar en la importancia de que estas patologías se sigan investigando para mejorar su diagnóstico y tratamiento.

Las IDP son enfermedades genéticas del sistema inmune que suelen presentarse en cualquier momento de la edad pediátrica, aunque también pueden manifestarse en la edad adulta. Se definen por una susceptibilidad aumentada a infecciones o una respuesta inmunitaria no adecuada frente a situaciones diversas, con predisposición a desarrollar fenómenos de alergia, autoinmunidad, neoplasias u otras manifestaciones. Los niños que padecen estas patologías tienen más infecciones de lo habitual, más severas y prolongadas y responden mal a los tratamientos habituales. En algunas, como la Inmunodeficiencia Variable Común (IDVC), el defecto o defectos genéticos asociados no son conocidos, pero se describen las principales características clínicas e inmunológicas que permiten su diagnóstico.

A pesar del infradiagnóstico y la falta de registros adecuados la incidencia total del conjunto de IDP en la población se calcula que es >1/2000 personas, a excepción del déficit de IgA que puede llegar a un caso por cada 400-600 personas. La frecuencia de cada IDP por separado oscila entre alrededor de 1 caso cada 10.000 personas (por ejemplo la Inmunodeficiencia Variable Común) hasta 1 caso por cada 400.000 personas (por ejemplo el síndrome de Wiskott-Aldrich o el síndrome de hiper-IgM). Cabe señalar que la frecuencia estimada en la bibliografía es sólo orientativa y que puede variar mucho en los distintos países. Hay poblaciones (especialmente algunos grupos étnicos con elevada consanguinidad o geográficamente aislados) que tendrán IDPs con herencias autosómicas recesivas.

Como consecuencia de ellas hay anormalidades en el desarrollo, maduración o función del sistema inmunitario y por eso los menores que las sufren tienen más posibilidades de padecer infecciones graves, frecuentes y oportunistas. Las infecciones más frecuentes son las de las zonas en contacto con el exterior, como las del aparato respiratorio o digestivo. Además, también puede haber un retraso en el peso y la talla y con el paso del tiempo pueden aparecer enfermedades reumáticas o autoinmunes, incluso neoplasias.

Existen unos signos de sospecha o alarma que distintos organismos difunden para mejorar el conocimiento y diagnóstico de las IDP, como la Jeffrey Modell Foundation (JMF), entre otros. Se basan fundamentalmente en la presencia de infecciones recurrentes y/o persistentes, que observamos en la mayoría de estas entidades, aunque no en todas y por ello deberemos tener en cuenta otras manifestaciones no infecciosas. Estos signos (adaptados y ampliados de los originales de la JMF) son:

Niños con antecedentes personales de:

  • 8 o más otitis medias en un año
  • 2 o más neumonías o sinusitis en un año
  • Abscesos cutáneos o viscerales recidivantes
  • 2 o más infecciones graves sistémicas (osteomielitis, meningitis)
  • Retraso del crecimiento
  • Aftas o muguet recidivante después del primer año de edad
  • Necesidad de 2 meses de antibiótico parenteral

La aparición de:

- Fenómenos autoinmunes frecuentes

- Fiebre con sospecha de periodicidad

- IgE > 2000 UI/ml con infecciones de repetición

- Rasgos dismórficos asociados a infecciones de repetición

- Bronquiectasias sin causa clásica

- Antecedentes familiares de IDP

Una de las más frecuentes es la Inmunodeficiencia Común Variable (IDCV), que conlleva infecciones respiratorias de repetición, astenia, falta de apetito o diarrea como síntomas principales. Además existen otras más graves, aunque menos frecuentes, como Inmunodeficiencia Combinada Grave (IDCG), también conocida como la de los “Niños burbuja”. En España nacen cada año entre 8 y 10 niños con esta inmunodeficiencia. Afecta a lactantes pequeños y si no se trata de manera adecuada puede suponer su muerte antes de los 12 meses de edad. Se caracteriza por defectos graves en la inmunidad tanto humoral como celular, y como consecuencia aparecen infecciones precoces, repetidas, graves y/o prolongadas. Estos niños pueden verse afectados tanto por infecciones por bacterias, como por virus o por hongos. Afectan el aparato respiratorio, piel, digestivo, meninges, hígado, sangre, etc. Son niños que deben estar muy aislados, incluso a veces de su familia y en la mayoría de los casos es el trasplante de médula ósea la única opción curativa, sobre todo en los primeros meses de vida. Con el cribado neonatal se puede detectar de manera precoz a partir de una muestra de sangre extraída del talón y permitiría intervenir antes de la primera infección grave para tener mejores resultados.

Los inmunólogos pediátricos recomiendan por tanto mejorar el conocimiento y la investigación de las IDP para facilitar su diagnóstico, puesto que muchas se quedan sin diagnosticar o se detectan tarde, lo que repercute en la calidad de vida de estos niños y en un aumento de la morbimortalidad. La investigación mejorará además los tratamientos.