15 de enero de 2018

¿Qué relación existe entre el asma y la bronquitis?

Noticia

Enfermedades respiratorias hay de muchos tipos. Dos de las más comunes entre la población infantil son la bronquitis y el asma, que guardan cierta relación entre ambas. ¿Las conoces?

La bronquitis es la irritación e inflamación de los bronquios debida a diversas causas. En los niños más pequeños es frecuente que se deba  a una infección causada por un microbio que provoca la obstrucción de las vías aéreas. Por su parte, el asma es una inflamación crónica de los bronquios, muy frecuente en niños, que puede tener diferentes causas. Se caracteriza por ataques recurrentes de dificultad respiratoria (disnea) y silbidos o pitidos en el pecho (sibilancias) a causa del estrechamiento de las vías respiratorias, que varían en severidad y frecuencia de una persona a otra.

El asma infantil se debe, por norma general, a una reacción alérgica ante diversos agentes, como los ácaros del polvo, polen, animales, etc. Otra causa frecuente son las infecciones víricas, que a menudo pueden provocar broncoespasmo o bronquitis. También se les considera desencadenantes, al igual que la contaminación o el humo del tabaco. También puede ocurrir que el daño crónico y mantenido de los bronquios haga que estos sean muy reactivos a toda clase de estímulos, puedan cerrarse y se origine un broncoespasmo. Es lo que se denomina hiperreactividad bronquial.

La clave está en determinar el origen cuando un niño sufre una crisis con síntomas de tos y fatiga respiratoria. Por ello, es imprescindible acudir al pediatra para estudiar la causa y valorar los síntomas asociados. Por lo general, cuando hay fiebre y expectoración espesa, la causa suele ser una infección. También pueden aparecer síntomas como sibilancias –silbidos o pitos que se forman en los bronquios al pasar el aire–, disnea o dificultad para respirar, fatiga, opresión en el pecho y, en general, síntomas rinoconjuntivales –picor de ojos, nariz, mucosidad y estornudos–.Con frecuencia, los casos de bronquitis o broncoespasmo en los niños más pequeños suelen tener un origen infeccioso, vírico o bacteriano, mientras que en los más mayores y adolescentes las causas suelen ser alérgicas.

Cuando los niños tienen un cuadro de infección de vías respiratorias superiores, la tos es algo normal. Pero deja de serlo cuando tose constantemente, al comer, al correr en el parque o durante la noche. Si durante más de 10-15 días la tos es persistente, se debe consultar al pediatra para valorar de nuevo al niño y constatar si es secundaria a la infección de las vías respiratorias superiores, a hiperreactividad o si se trata de una crisis de broncoespasmo.

Con respecto al tratamiento del asma, es necesario tener en cuenta dos aspectos:

  • Lo primero que hay que resolver es el episodio agudo. Abrir la via aérea. Eso se consigue con un tratamiento con broncodilatadores de corta acción. Para abrir lo antes posible la vía aérea, puede que el pediatra asocie corticoides vía oral.
  • Además, el tratamiento asociará lo pertinente para cada caso. Es decir, si se presupone infección bacteriana, se añadirá antibiótico o si se presupone vírica, antitérmicos o en el caso de ser secundaria a alérgenos, con antihistamínicos.

Una vez tratado el episodio agudo, se debe consultar con el pediatra para valorar si se precisa un tratamiento de mantenimiento para proteger la vía aérea e impedir que el niño vuelva a presentar otra crisis de broncoespasmo.