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11 May 2020
Oruga

    ¿Qué reacción provoca la oruga procesionaria?

    Los principales síntomas que pueden causar las orugas procesionarias son los que afectan a la piel y a los ojos en mayor medida, aunque también puede afectar a los bronquios

    El cambio climático está provocando alteraciones en numerosos procesos fisiológicos de las plantas y otros seres vivos debido a la subida de temperaturas y a los inviernos cada vez más suaves, lo que ha hecho que, antes de tiempo, la oruga procesionaria ya haya hecho su aparición en determinados lugares. Como se están incrementando las salidas de los niños a la calle tras el periodo de confinamiento, desde SEICAP queremos advertir sobre los cuidados que se deben tomar para prevenir la picadura de este insecto y evitar reacciones alérgicas.

    Las orugas son las larvas de mariposas adultas que se alimentan de los árboles, generalmente el pino, aunque también pueden escoger los cedros o abetos, hasta convertirse en mariposas. En su primera fase forman pequeñas bolas de seda en las partes del árbol con más luz, para protegerse del frío. En su tercera fase, empiezan a desarrollar pelos urticantes, que se pueden desprender de ellas y flotar en el aire y que contienen una toxina termolábil denominada Thaumatopina, que es la que puede provocar síntomas alérgicos ya que inoculan sustancias liberadoras de histamina. Además, construyen los denominados bolsones en las ramas del árbol. Al final del invierno es cuando suelen bajar al suelo, en fila india, de ahí su nombre de procesionaria, en busca del lugar idóneo para su enterramiento, que suele ser aquel con una temperatura de unos 20º. Posteriormente saldrán al exterior convertidas en mariposa.

    Síntomas que provoca la oruga

    Según recoge un trabajo publicado en la revista Anales de Pediatría la oruga procesionaria del pino es la primera causante de reacciones alérgicas por lepidópteros en España y en sus reacciones más severas se ha demostrado un mecanismo alérgico mediado por IgE frente a alérgenos tanto de cuerpo entero como de los pelillos de la oruga.

    Las orugas procesionarias, cuando descienden del árbol, suelen circular en áreas recreativas, parques, jardines o zonas de acampada, lo que puede dar lugar a síntomas de reacción alérgica en las personas que frecuenten estos lugares, sobre todo en los niños, los más vulnerables.

    Los principales síntomas que pueden causar las orugas procesionarias son los que afectan a la piel y a los ojos en mayor medida, aunque también puede afectar a los bronquios. Por lo general, se manifiestan mediante picor intenso, aparición de habones en zonas como brazos, cara o piernas. Estas serán reacciones locales que tenderán a mejorar y a las que se puede aplicar agua fría para calmar la piel.

    En caso de reacción alérgica, los síntomas pueden ser más graves ya que puede angioedema y urticaria generalizada, dificultad respiratoria o incluso anafilaxia. Dependiendo del tipo de reacción, el tratamiento a seguir puede ser antihistamínicos o corticoides.

    Las principales recomendaciones para evitar que causen síntomas son no tocarlas ni manipularlas, ni acercarse a ellas, incluso no pisarlas, pues pueden desprender los pelillos que son los que tienen efectos urticantes. Además, se recomienda a los ciudadanos avisar a la correspondiente administración de la presencia de orugas procesionarias en lugares públicos para que puedan actuar frente a ellas.