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17 Feb 2020
Autoinyector de adrenalina

¿Qué es la adrenalina y para qué se utiliza?

El uso de adrenalina en situaciones de anafilaxia en niños con alergias o asma puede salvar su vida

La adrenalina, también conocida como epinefrina, es una hormona que produce el organismo de forma natural a través de las glándulas suprarrenales, localizadas encima de los riñones. En situaciones de estrés, alarma, miedo, peligro o incluso excitación, el organismo libera esta sustancia para poder enfrentarse a situaciones de riesgo. De forma natural, la liberación de adrenalina influye de manera positiva en el bienestar del organismo, por eso hay muchas personas a las que les gusta ver películas de miedo, practicar actividades de riesgo o disfrutan de la práctica de acciones peligrosas o deportes extremos. En concreto, la adrenalina activa el sistema circulatorio, aumentando la tensión arterial, mejora la capacidad del sistema respiratorio al dilatar los bronquios, estimula la producción de dopamina, una de las hormonas de la felicidad, etc. Debido a estas propiedades positivas puede ser sintetizada como medicamento que se emplea en reacciones alérgicas y asmáticas graves y en situaciones de anafilaxia.

Además, la adrenalina utilizada como medicamento tiene efectos beneficiosos en caso de shock, cuando hay una caída de la tensión arterial; en crisis de asma, por su efecto broncodilatador; y en casos de parada cardíaca ya que estimula los latidos del corazón. De ahí su utilidad en situaciones de anafilaxia, en niños con alergias o asma.

¿Cómo se usa la adrenalina?

Se emplea mediante inyecciones por vía intramuscular, para que de esta manera sea más rápida su acción. Sus efectos son casi instantáneos, aunque de corta duración por lo que siempre suele recomendarse a las familias de estos niños que lleven siempre consigo dos autoinyectores de adrenalina, que es la forma más sencilla para su administración, ya que puede ser necesario repetir su aplicación pasados unos 15-20 minutos.

Es necesario que el pediatra alergólogo indique, mediante receta médica, la necesidad de administración de adrenalina y el número de autoinyectores que tendrá el niño a su disposición. Desde SEICAP se recomienda, además de llevarla siempre consigo, tenerlos disponibles en casa y en el colegio. Conviene además procurar que tenga una fecha de caducidad larga ya que su objetivo es almacenarla para su empleo en casos de necesidad urgente por lo que se espera que, gracias a una adecuada prevención, no haya que usarla y, por tanto, acabe caducando. 

En cuanto a las instrucciones de uso, se puede ver en el siguiente vídeo cómo debemos administrar la adrenalina a un niño en caso de anafilaxia.

¿Cuándo es necesaria la adrenalina?

El uso de adrenalina está destinado a resolver situaciones de reacción alérgica grave que se conoce como anafilaxia, en la cual confluyen distintos síntomas como urticaria o angioedema (lo más frecuente y característico), crisis de asma, rinitis, conjuntivitis, síntomas digestivos como dolor abdominal o vómitos, hipotensión o incluso pérdida de conciencia, que están poniendo en peligro la vida del niño. Las causas más frecuentes que suelen producir este tipo de reacciones en los niños son los alimentos, los medicamentos, las picaduras de abejas o avispas, o tras la respiración de una alta concentración de alérgenos ambientales. Los estimulantes como el aire frío, la contaminación, las infecciones o el humo del tabaco, pueden provocar además una crisis asmática en los pequeños que haga necesario también el uso de epinefrina por su efecto broncodilatador y antiinflamatorio.

Una vez se administra la adrenalina en un niño con reacción alérgica grave o anafilaxia, este empezará a notar palpitaciones, ya que su corazón se acelera y produce una taquicardia. Además, le subirá la tensión, se le dilatarán los bronquios permitiéndole una mejor respiración, y le reducirá la inflamación de forma rápida. Aquellos niños con enfermedades cardíacas, y también con diabetes ya que produce una subida de la glucosa en sangre, deben consultar con su pediatra alergólogo la conveniencia de su uso y las precauciones a seguir, aunque en líneas generales no hay una contraindicación absoluta para su administración en situaciones de gravedad.

Desabastecimiento de adrenalina

Desde hace un tiempo se ha detectado una situación de desabastecimiento de autoinyectores de adrenalina, denunciada ya por SEICAP el pasado año. Ciertos laboratorios        han dejado de fabricar estos dispositivos y los laboratorios que aún los comercializan tienen, en ocasiones, problemas de stock. Esto conlleva que muchas familias tengan de nuevo que ver al pediatra alergólogo para que les emita una nueva receta de otro autoinyector.

Un reciente artículo también pone de manifiesto la dificultad para la administración correcta de la adrenalina mediante dispositivos autoinyectores cuando el mecanismo es distinto entre los formatos de dispositivos comercializados.