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27 Jul 2020
Alergia al cloro

¿El cloro de las piscinas causa alergia?

Los niños pueden ser más vulnerables a sufrir los efectos irritantes del cloro ya que pasan mucho tiempo en la piscina

El cloro es una sustancia que se utiliza para desinfectar el agua de determinados lugares, como las piscinas o la que se consume del grifo, ya que tiene propiedades oxidativas y la capacidad de eliminar agentes patógenos que viven en ella. Se trata de un compuesto que resulta irritante y que actúa como desencadenante de reacciones alérgicas, no como alérgeno en sí, ya que puede provocar efectos en las vías respiratorias y en la piel en la medida en que se ven incrementados una serie de factores: la cantidad del mismo, el tiempo de exposición a la sustancia y la sensibilidad de la piel. Los niños, al tener una piel más delicada y sensible y pasar un tiempo prolongado en la piscina, son, por tanto, más susceptibles a sufrir reacciones por el cloro, sobre todo si tienen dermatitis atópica. El riesgo también aumenta en los niños asmáticos y los que sufren rinitis alérgica.

Síntomas causados por el cloro en niños asmáticos

El efecto desinfectante que ejerce el cloro sobre el agua de las piscinas hace que se generen una serie de sustancias cuya mayor concentración queda en la superficie y son las que pueden causar efectos irritantes en la piel, los ojos y las vías respiratorias. La irritación causada por la alta concentración de cloro y las sustancias que este produce puede conducir a la aparición de síntomas de hiperreactividad bronquial, asma y rinitis, sobre todo en niños y adolescentes. Así, una investigación reciente publicada en la revista Allergy confirma que la inhalación crónica de cloro contribuye a la exacerbación de la inflamación de las vías respiratorias en asmáticos. Por tanto, aquellos niños con asma que pasan más tiempo en una piscina de agua clorada pueden tener un mayor riesgo de sufrir síntomas relacionados con su enfermedad.

Todo ello puede causar también síntomas de las vías respiratorias en niños que sufren rinitis alérgica, al causar una inflamación de las fosas nasales.

Síntomas causados por el cloro en los ojos

Tanto el cloro, como los contaminantes introducidos en el agua por los propios bañistas (sudor, restos de cremas, perfumes, saliva, piel muerta, etc.) pueden ejercer un efecto irritante sobre la córnea y resultar perjudicial para los ojos de los niños. Así pueden aparecer los síntomas propios de una conjuntivitis alérgica: picor de ojos y lagrimeo, enrojecimiento, sensación e cuerpo extraño o inflamación. Habrá que prestar atención y asegurarse de que no se trata de una infección, muy común en esta época del año, ya que son muy contagiosas.

Síntomas causados por el cloro en la piel

Un exceso de cloro y una prolongada exposición al mismo también pueden provocar una serie de lesiones en la piel como consecuencia de su efecto irritante. Los niños con dermatitis atópica son especialmente vulnerables porque su piel es más delicada y sensible lo que le hace más susceptible a la entrada de sustancias irritantes. Así, el cloro puede producir eccemas, enrojecimiento, picor de piel y sequedad de la misma. Estas reacciones se suelen producir sobre todo en las zonas del cuerpo en las que la piel hace pliegues, como detrás de las rodillas o delante de los codos, las ingles, axilas o el cuello.

Cómo tratar los problemas ocasionados por el cloro

En el caso de sufrir síntomas respiratorios asociados a la exposición al agua clorada, lo recomendable será seguir el tratamiento pautado por el pediatra alergólogo en niños con asma y rinitis alérgica. En caso de no tener diagnosticada ninguna enfermedad alérgica, y persistir los problemas respiratorios tras el baño en la piscina, será conveniente consultar con el pediatra para valorar cada caso.

En cuanto a los síntomas de conjuntivitis, debe hacer se forma inmediata para aliviar las molestias del pequeño. Si el niño tiene pautada una medicación de rescate por su pediatra alergólogo, que normalmente suelen ser antihistamínicos, por vía oral o colirio, se le administrará a la mayor brevedad posible. Además, puede ser útil el uso de compresas frías para aliviar el picor, así como los lavados con suero fisiológico.

Por último, en cuanto a las lesiones cutáneas ocasionadas por el cloro, como los eccemas, pueden ser los antihistamínicos por vía oral para el picor. El especialista valorará la necesidad de aplicar corticoides o inmunomoduladores en función de la lesión. Además, será necesario aplicar cremas hidratantes para restaurar la piel.

Consejos para prevenir los problemas derivados del cloro

Desde SEICAP recomendamos seguir unos consejos para que los baños en piscinas durante el verano sean seguros y se puedan prevenir los problemas derivados del cloro en los niños:

  • Ducharse antes y después del baño: es importante que la piel entre lo más limpia posible al agua de la piscina y también deben quitarse los restos de cloro y otros agentes al salir.          
  • Aplicar cremas emolientes e hidratantes: la piel de los niños debe permanecer siempre hidratada para mantener fortalecida la barrera cutánea frente a agentes externos irritantes como el cloro. Las cremas hidratantes y emolientes tras el baño en casa resultan eficaces para ello porque previenen las lesiones en la piel. Además, será necesario aplicar protector solar.
  • Evitar en la medida de lo posible los baños prolongados: aunque con los niños es una medida complicada, hay que evitar que aquellos que tienen problemas de alergia respiratoria o asma, así como dermatitis atópica y conjuntivitis, permanezcan largos períodos de tiempo en el agua para reducir la exposición al cloro.      
  • Cuidar los ojos: es preferible que utilicen gafas de agua y procurar que no se rasquen los ojos al salir de la piscina. Además, en caso de picor o enrojecimiento puede ser útil hacer lavados de suero fisiológico.
     
  • Llevar siempre la medicación de rescate: los niños con asma o alergia respiratoria, así como los que tienen dermatitis atópica, deben llevar en sus vacaciones también la medicación de rescate ante cualquier reacción que pueda suceder.