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29 Mar 2019
Inhalador

¿Cómo utilizar un inhalador en niños con asma?

Desde SEICAP explicamos a través de este vídeo los pasos a seguir para un correcto uso del inhalador.

El uso de inhaladores en niños con asma suele llevar a error por parte de las familias o de los propios pacientes. Según advierte la SEICAP, la mayoría los utiliza de forma incorrecta o emplea dispositivos no adecuados para la edad del menor. Por eso, es importante aportar la información e instrucciones necesarias sobre su manejo desde las consultas. Desde SEICAP hemos preparado este vídeo con la coordinadora del Grupo de Trabajo de Enfermería, Mª Jesús Vidorreta, en el que explica los pasos a seguir para un correcto uso del inhalador.

¿Qué es un inhalador?

Un inhalador es un cartucho presurizado donde va la medicación. Esta tiene que salir a presión para que el fármaco viaje directo a los pulmones. Para asegurar que así sea, la SEICAP aconseja que este incluya siempre una cámara espaciadora, que ayuda a retener la medicación y da tiempo a que llegue a su objetivo. Sin embargo, uno de los errores más frecuentes que se cometen es no usar la cámara espaciadora. Si se utiliza un inhalador sin cámara, el medicamento puede chocar con la boca y la garganta, y se acaba mezclando con la saliva, yendo directamente al estómago porque no hay suficiente volumen de aire para que el fármaco viaje a los pulmones. Todos los pacientes a los que les receten una medicación inhalada deberán utilizarlo, independientemente de su edad, sobre todo si se trata de un inhalador presurizado que es el que se utiliza para actuar de forma rápida.

Cuando se le va a administrar esta medicación a un niño, hay una serie de factores que hay que tener en cuenta. El primero es la edad del menor. Si es muy pequeño, puede que aún no sepa retener el oxígeno, por lo que habría que ayudarle.

Pasos a seguir para un uso correcto del inhalador en los niños

 

  1. Mejor sentado que de pie: cuando se usa un inhalador con un niño de dos o tres años, es necesario que este permanezca sentado y no de pie, ya que el movimiento puede dificultar la operación y no lo vamos a hacer bien. Tumbarlo tampoco es seguro, ya que la medicación no llegaría bien a los pulmones.

 

  1. Jugar con la cámara: lo principal es que el niño no llore, para lograrlo, es recomendable que primero juegue con la cámara y se familiarice con ella y, si es posible, también con un muñeco de su confianza.

 

  1. Diferentes tamaños: existen diferentes tamaños de cámaras espaciadoras, dependiendo de la edad del paciente. El tamaño infantil se usa para aquellos niños que aún no han aprendido a coordinar. Luego, a medida que evolucionan y aprenden, las cámaras son más grandes, porque los pulmones también crecen.

 

  1. Uso de mascarilla: lo normal es usar una mascarilla para ayudar a que el niño retenga la respiración y sople una vez apretado el cartucho, ya que los más pequeños no saben realizar esta maniobra. Sin embargo, una vez que son más mayores, en torno a los seis años, comienzan a adquirir estas y otras habilidades y será mejor utilizar el inhalador, sin mascarilla, con la boquilla de la cámara directamente en la boca del niño, pues así llega mejor la medicación. Es importante adaptar los pasos a la edad del menor.

 

  1. Colocar bien el inhalador: el inhalador se introduce por un extremo de la cámara y en el otro se coloca previamente una mascarilla del tamaño adecuado para que cubra la nariz y la boca del niño sin dejar huecos por los que puedan producirse filtraciones. Cuando los niños sean mayores y puedan seguir los pasos ellos solos, podrá prescindirse del uso de la mascarilla.

 

  1. Agitar el cartucho: no olvidar agitar bien el cartucho antes de utilizarlo para un óptimo funcionamiento. Es necesario apretar bien el aerosol, y colocarlo de forma correcta en la boca y la nariz para que el menor absorba bien el aire. Se deberá procurar que no haya ningún escape.

 

  1. Cinco respiraciones: se presiona para disparar el medicamento y se controla que el niño haga hasta cinco respiraciones, observando el movimiento de su pecho.

 

  1. Descansar un minuto: normalmente son dos tomas, por lo que entre una y otra es conveniente hacer un descanso de un minuto.

 

  1. Sin prisas: es importante hacerlo con calma y sin prisas, pues así se asegura un uso óptimo.

 

Después de tomarse la medicación, el niño podrá hacer una vida normal en cualquiera de los casos: tanto si tiene que tomárselo por la mañana y por la noche como si necesita llevarlo consigo para utilizarlo en cualquier momento del día. En caso de crisis asmática, si una vez administrado el aerosol en la dosis y forma correcta, no mejora, habrá que acudir a urgencias para que lo valoren.