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10 Sep 2020
Adolescente sueño

¿Cómo influye el sueño en los niños y adolescentes con asma?

Una mala calidad del sueño puede ser un signo de asma no controlado en el niño

El sueño es una parcela muy importante para la salud de todos los niños por lo que se debe procurar que este sea de buena calidad. En el caso de los niños con asma, el momento destinado para el descanso puede hacer empeorar sus síntomas, de hecho se conoce como asma nocturna, pues debido al estrechamiento de las vías respiratorias que se produce al dormir el flujo de aire disminuye y pueden presentarse tos o sibilancias. Al mismo tiempo, una habitación mal ventilada, la acumulación de ácaros de polvo o las corrientes de aire frío pueden actuar como desencadenantes. Todo ello, además de influir en su enfermedad, puede afectar a la calidad del sueño. Para evitarlo se recomienda acondicionar la habitación del pequeño para eliminar efectos desencadenantes en el niño que puedan generarle síntomas y consultar con el pediatra alergólogo si el problema persiste para poner solución, pues puede ser un signo de que el asma no esté bien controlado.

En general, los adolescentes con asma suelen tener más riesgo de tener trastornos del sueño, por lo que una buena higiene del sueño puede resultar útil. Por otro lado, la calidad del sueño también se puede ver afectada en los niños que sufren de alergia respiratoria o rinitis alérgica. En estos casos la sintomatología (congestión nasal, picor de nariz, estornudos, taponamiento, dolor de cabeza) puede llegar a resultar tan molesta que pueden provocar serios problemas para conciliar y mantener el sueño en los pequeños. Por lo tanto suelen tener una calidad de vida más reducida.

6 consejos para una buena calidad del sueño

Para garantizar una buena calidad del sueño es importante procurar que los niños sigan unos hábitos que contribuyan a controlar mejor su enfermedad, en caso de tener asma o alergia respiratoria, como la rinitis alérgica. A continuación mostramos algunos consejos para proporcionar un buen descanso:

  • Acondicionar el dormitorio del niño: ventilar la habitación a diario el tiempo justo para renovar el aire y, al mismo tiempo, evitar que entren pólenes, contaminantes y otros alérgenos que puedan provocar síntomas respiratorios en los niños. También se debe procurar que tenga una luz baja, nivel de ruido reducido y temperatura agradable para el descanso.
  • Cumplir de forma estricta con el tratamiento de mantenimiento:          un buen control de la enfermedad facilitará un buen descanso al niño o adolescente con asma, pues reducirá sus síntomas también durante el sueño.     
  • Mantener unas rutinas antes de acostarse: es importante que el niño siga la misma rutina todos los días, como puede ser leer un libro antes de dormir, acostarse siempre a la misma hora o no hacer ejercicio a última hora de la tarde.
  • Evitar la exposición a pantallas: se debe procurar, sobre todo en el caso de los adolescentes, evitar el uso de pantallas antes de acostarse y, por supuesto, en la cama, ya que su luz puede estimular la actividad cerebral y dificultar así la conciliación del sueño. En este sentido, puede ser buena idea proponer alguna otra actividad en familia, que sea tranquila y que evite que usen el móvil o la tablet antes de dormir.
  • Hacer cenas ligeras: se recomienda hacer cenas que no resulten pesadas y copiosas para facilitar la digestión y el buen descanso durante la noche.
  • Consultar con el pediatra si el problema persiste: en caso de que el problema no se resuelva siguiendo unos buenos hábitos de sueño se deberá consultar con el pediatra para que puedan valorar las distintas soluciones.

La falta de sueño puede influir en el desarrollo de asma

Por otro lado,  las últimas investigaciones apuntan además a una relación entre asma y sueño a la inversa, es decir, que un peor sueño o un déficit del mismo pueden aumentar las posibilidades de sufrir asma y alergias. Así, un estudio publicado por la Sociedad Respiratoria Europea en 'ERJ Open Research', ha concluido que los adolescentes que prefieren quedarse despiertos hasta tarde y despertarse más tarde por la mañana tienen una probabilidad tres veces mayor de sufrir estas patologías en comparación con los que duermen y se despiertan antes. Los autores consideran que una mala sincronización de la hormona del sueño, la melatonina, en los niños y adolescentes que se duermen tarde, podría estar influyendo en su respuesta alérgica.

A todo esto se une que los adolescentes pasan cada vez más tiempo expuestos a la luz de pantallas de móvil, tablets u otros dispositivos, como la televisión. Esto hace que se queden más tiempo despiertos por la noche, lo que también puede influir en su calidad del sueño y que este no resulte reparador.