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25 Jul 2019
Conjuntivitis

¿Cómo afecta la conjuntivitis alérgica a los niños?

La conjuntivitis alérgica es una enfermedad alérgica que afecta sobre todo a niños mayores y adolescentes por una inflamación crónica de la conjuntiva.

La conjuntivitis alérgica es una inflamación de la conjuntiva, una de las capas externas del ojo, debida a los alérgenos ambientales inhalantes o, en ocasiones, a alimentosmedicamentos o picaduras de avispa o abejas. Se trata de la enfermedad alérgica más frecuente en niños mayores o adolescentes y puede provocar síntomas en cualquier momento del año, aunque suele ser más habitual que se presente con los cambios de estación o de clima. La conjuntivitis se acompaña a menudo de rinitis, por una inflamación de la nariz, por lo que se suele denominar rinoconjuntivitis. Según el estudio ISAAC la rinoconjuntivitis alérgica afecta al 7,9% en los niños de 6-7 años y al 15% de entre 13 y 14 años en España, una incidencia que está aumentando en los últimos años.

Causas de la conjuntivitis alérgica

La conjuntivitis no solo puede ser alérgica, sino que también puede ser vírica (la más común en la población escolar), bacteriana o irritativa, que aparece por contacto con un irritante como la arena o el cloro.

La conjuntivitis alérgica se produce, como en otras enfermedades alérgicas, por contacto del niño con un alérgeno o sustancia que le provoca una inflamación de la conjuntiva del ojo.

Síntomas de la conjuntivitis alérgica

Los síntomas de la conjuntivitis alérgica que pueden aparecer de forma más o menos molesta y con mayor o menor severidad, son el lagrimeo, picor o quemazón, enrojecimiento de los ojos, sensación de cuerpo extraño, sensibilidad a la luz o fotofobia o inflamación de los ojos. Como consecuencia de todo ello, puede suceder que el niño se frote los ojos con el dedo o el puño, que parpadee de forma más frecuente o que guiñe los ojos. Es importante saber reconocer esta sintomatología propia de la conjuntivitis ya que, en ocasiones, es confundida con tics nerviosos, cuando lo más habitual es que sea debida a una alergia. Cuando se combina con rinitis, aparecen además prurito nasal y estornudos, así como moqueo constante. La sintomatología puede llegar a ser muy molesta en algunos casos y afectar de manera notable a la calidad de vida de los niños que la sufren. Cuando los síntomas aparecen tras haber tomado un alimento o medicamento o haber sufrido una picadura de avispa o abeja, suelen acompañarse de otros síntomas en vías respiratorias o en piel.

La sospecha de una conjuntivitis de causa alérgica vendrá determinada por la aparición y duración de los síntomas. Cuando aparecen de forma muy repetida, muy seguida, habrá una sospecha de alergia. En ese caso será preciso que un pediatra alergólogo efectúe el diagnóstico, que se basará en el estudio de los síntomas y en pruebas en piel o de sangre, que son las que permiten demostrar una sensibilización alérgica que podría ser responsable de esos síntomas. En ocasiones puede ser necesario realizar también una prueba de provocación que consiste en la aplicación de un colirio en el ojo con la sustancia que se está analizando para ver si presenta enrojecimiento, picor, hinchazón o lagrimeo. Esta prueba puede producir molestias pero después el ojo se recupera sin problemas.

Tratamiento y prevención de la conjuntivitis alérgica

El tratamiento de los síntomas debe ser inmediato para aliviar lo antes posible las molestias y mejorar la capacidad visual del niño. En este caso se aplicará la medicación de rescate pautada por el pediatra alergólogo que consistirá en el uso de antihistamínicos, por vía oral o en colirio. También pueden emplearse antiinflamatorios y, en ciertas ocasiones, se puede indicar la administración de corticoides. Por último, pueden ser aconsejables la aplicación de compresas frías para aliviar el picor, los lavados con suero fisiológico o el empleo de lágrimas artificiales.

En caso de que el pediatra alergólogo lo considere necesario se administrará también un tratamiento preventivo con el objetivo de reducir la intensidad y frecuencia de los síntomas. Por otro lado, deben seguirse una serie de medidas de prevención encaminadas, en primer lugar, a evitar el contacto del niño con las sustancias que le producen la sintomatología ocular. Entre ellas destacan:

  • Minimizar la presencia de alérgenos en el hogar como pueden ser los ácaros de polvo, los hongos o los animales domésticos, si se han identificado como causa de la conjuntivitis alérgica en el menor. En este sentido, se debería evitar el uso de moquetas o alfombras, reducir la humedad y la temperatura, ventilar durante el menor tiempo posible y procurar extremar la limpieza.
  • Consultar los calendarios de polinización: si la causa de la alergia son los pólenes se deberán consultar los índices de polinización y las temporadas en las que las plantas originarias polinizan para evitar, en la medida de lo posible, la permanencia o estancia en lugares donde abunden estas plantas.
  • Usar gafas de sol para evitar el contacto con posibles alérgenos o incluso reducir la fotofobia.
  • Reducir el uso de contaminantes ambientales como ambientadores, aerosoles, tabaco, etc.