20 de febrero de 2018

¿Cómo actuar frente a una anafilaxia en los centros escolares?

Noticia

La anafilaxia es una reacción que puede resultar potencialmente mortal para los niños por lo que es importante que los centros escolares estén preparados para una posible situación de emergencia de este tipo.

La anafilaxia es la reacción alérgica más grave que puede producirse. Se instaura en cuestión de minutos y puede resultar mortal. Su prevalencia en niños está aumentando de manera considerable, según el Manual de Anafilaxia Pediátrica editado por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP). En los menores, los desencadenantes más importantes son los alimentos (sobre todo la leche, el huevo, los frutos secos, los pescados y las frutas), las picaduras de himenópteros (avispa y abeja) y fármacos (beta-lactámicos).

Los síntomas de la anafilaxia aparecen de forma general en las primeras dos horas tras la exposición al alérgeno, afectan a varios órganos de manera simultánea y pueden poner en peligro la vida del pequeño. Esencialmente se expresa a nivel de piel (exantema, urticaria o angioedema); aparato respiratorio (rinorrea, broncoespasmo, edema laríngeo o sibilancias); síntomas abdominales (dolor cólico abdominal, diarrea o vómitos) y/o manifestaciones cardiovasculares (taquicardia, cambios en la presión arterial como hipotensión con pérdida de conocimiento). Es primordial que, ante esta sintomatología, se actúe de forma rápida con la administración de adrenalina intramuscular. Por lo general, los padres suelen tener experiencia en su manejo pero no tanto el personal educativo a cargo de estos menores. Por ello, es preciso que, además de disponer en sus botiquines de autoinyectores de adrenalina para casos de emergencia, los colegios formen a su personal educativo en alergias para que sepan actuar en caso de reacción. En SEICAP recomendamos el siguiente Decálogo de Actuación en los Colegios ante las Alergias:

  • Designar una persona responsable de la atención al niño con reacciones alérgicas o asmáticas severas. Esta persona debe asegurarse de que el niño en riesgo está bien identificado por todo el personal del colegio.
  • Estar en posesión del informe del diagnóstico y el tratamiento que haya elaborado el especialista pediátrico. Los padres deben facilitar una copia del mismo al personal de la escuela.
  • El responsable designará a varias personas que sepan cómo actuar ante una reacción de un niño concreto.
  • El personal escolar debe recibir formación por parte de un profesional sanitario sobre la evitación de alérgenos y el reconocimiento y tratamiento de urgencia ante una reacción alérgica.
  • El responsable debe custodiar la medicación de urgencia en un lugar seguro pero accesible en caso de emergencia.
  • El responsable deberá saber administrar la medicación de urgencia para que no haya retrasos.
  • Los responsables deben conocer los circuitos de atención médica urgente y de aviso a padres o tutores.
  • El personal de cocina y los monitores del comedor deben estar bien informados acerca de las alergias alimentarias que puedan tener los alumnos.
  • El personal del colegio debe tomar precauciones en todas las zonas de la escuela: aulas, patios, gimnasios, campos de deporte, laboratorios, talleres, autobuses, etc; pero también en todas aquellas actividades realizadas fuera del colegio como excursiones o viajes.
  • El personal del colegio está exento de responsabilidad frente a acusaciones judiciales por las consecuencias de administrar la medicación de urgencia o rescate, según el artículo 20 del Código Penal al actuar en cumplimiento de su deber.

Además, en caso de anafilaxia el colegio deberá disponer de un protocolo de actuación en el que deberán figurar los datos identificativos del niño (edad, centro, nombre del padre o la madre, teléfono de aviso, profesor, lugar de medicación, y si tiene alergia o asma). En caso de reacción deberán rellenarse los datos relativos a los síntomas que presenta el pequeño. En primer lugar se incluirán aquellos que es preciso vigilar como las ronchas, la hinchazón de párpados, labios o manos, dolor abdominal, náuseas o diarreas o picor de ojos o nariz. Después se detallarán los síntomas que implican emergencia: opresión en la garganta, tos repetitiva o afonía; dificultad respiratoria o pitos; palidez, pulso débil, pérdida de conocimiento, mareo o sensación de muerte inminente. Ante esta sintomatología deberá aplicarse adrenalina lo antes posible y llamar al servicio de urgencias, no dejando nunca al niño solo. Con este protocolo el personal educativo puede recibir autorización de los padres o tutores para la administración de la medicación de rescate, y su falta de aplicación puede ser considerada delito según el artículo 195 del Código Penal.